26 de noviembre de 2020
11 de diciembre de 2007

La Fiscalía pide 28 años de cárcel para un monitor infantil de un colegio de Girona por abusar de tres alumnas

GIRONA, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía pide un total de 28 años de cárcel para un monitor de manualidades del colegio Cassià Costal de Girona por presuntamente obligar a tres alumnas de cuatro años a hacerle felaciones y someterlas a tocamientos, aprovechando las clases extraescolares que les impartía en septiembre de 2004. El acusado, de 43 años, también almacenaba material pedófilo en los dos ordenadores que tenía en su domicilio, donde vivía con su esposa.

La Sección Tercera de la Audiencia de Girona juzgará a partir de mañana a Salvador J.Ll., en prisión provisional desde abril de 2005 y a quien la Fiscalía acusa de tres delitos continuados de abusos sexuales con acceso carnal y de un delito relativo a la corrupción de menores. Fuentes judiciales explicaron que la declaración del acusado será pública, aunque las niñas y sus familiares declararán a puerta cerrada para garantizar su privacidad.

Además de la pena de prisión, la Fiscalía reclama que el acusado indemnice con 50.000 euros a cada una de las tres niñas por los daños morales que les han causado los presuntos abusos. En caso de condena, de dichas cantidades deberán responder como responsables civiles directos la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del Cassià Costal, el propio centro, la Conselleria de Educación y sus respectivas aseguradoras.

El acusado fue contratado el 15 de septiembre de 2004 por la presidenta de la AMPA del Centro de Educación Infantil y Primaria Cassià Costal para que diera clases extraescolares de manualidades a los alumnos de P3 y P4 tres días a la semana, en las instalaciones del propio colegio. Tres meses antes, la Generalitat había otorgado a Salvador J.Ll. el diploma de monitor de actividades de ocio infantil y juvenil.

Según la Fiscalía, desde el inicio del curso 2004-2005 y para satisfacer "sus deseos libidinosos", el acusado sometió "en innumerables ocasiones" a algunas menores "a diversas prácticas sexuales, sin utilizar violencia o intimidación alguna dada su corta edad". Las pequeñas no explicaron lo sucedido a sus padres hasta abril, ya que "el procesado les decía que era un secreto", llegando incluso a darles regalos a cambio de su silencio.

Así, Salvador J.Ll. presuntamente obligó a tres alumnas de cuatro años a practicarle felaciones y las sometió a tocamientos cuando asistían a la clase de manualidades. En abril, las pequeñas explicaron lo ocurrido a sus padres, quienes denunciaron los hechos ante los Mossos d'Esquadra. Desde el principio del curso, según la Fiscalía, las niñas presentaban enrojecimiento e inflamación en los genitales y extraños moratones en las piernas. Una de ellas, además, padecía depresión infantil, y otra, ataques de histeria.

OTRAS OCHO ALUMNAS LE ACUSARON.

El Ministerio Fiscal, sin embargo, considera que no ha quedado acreditado que Salvador J.Ll. abusara sexualmente de otras ocho alumnas, aunque los padres de algunas de ellas han decidido ejercer la acusación particular y, por tanto, el monitor también afronta las penas de prisión que éstos solicitan para él. La acusación particular que representa a una de las menores pide, en concreto, hasta 44 años de cárcel para el presunto pedófilo, al que acusa también de torturas y de exhibicionismo.

En cuanto al material pedófilo encontrado en los ordenadores de Salvador J.Ll., fue descubierto por los Mossos d'Esquadra el 29 de abril de 2005 durante un registro ordenado por la juez de Girona que investigaba los presuntos abusos. Estando presente la esposa del acusado, los agentes se llevaron dos ordenadores de los que se recuperaron más de 200 archivos que habían sido borrados y que contenían imágenes de menores "en actitud sexualmente provocativa" o realizando actos sexuales con otros niños o con adultos.

La Fiscalía considera que todos los archivos fueron obtenidos por el acusado y grabados por él en el disco duro de los ordenadores "para su propio uso y visualización", ya que "no existe constancia de que el procesado pusiera a disposición de otros usuarios de Internet ese material pornográfico".