26 de octubre de 2020
8 de marzo de 2019

La Fiscalía ve probado que el etarra Lupiáñez participó en el secuestro de una familia y pide 50 años de cárcel

MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía considera que hay pruebas suficientes de que el etarra Gorka Joseba Lupiañez Mintegui participó en el secuestro de una familia en agosto de 2007 a la que se sustrajo la autocaravana para atentar después contra una torre de red eléctrica en Castellón y ha confirmado por ello su petición de 50 años de cárcel al término del juicio que se ha desarrollado en la Audiencia Nacional.

En concreto, el Ministerio Público considera que los restos biológicos de Lupiáñez Mintegui hallados en un saco de dormir en un piso en Francia donde ETA escondía un arsenal, así como las huellas dactilares suyas que aparecieron tanto en la casa donde estuvo secuestrada la familia como en el coche que la banda terrorista utilizó para trasladarla a aquella vivienda y después liberarla en mitad del monte, son prueba suficiente de su participación en los hechos.

Así, ha confirmado ante la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional su solicitud inicial de penas: 12 años de prisión por la detención ilegal de cada uno de los tres miembros de la familia, una pareja y su hijo de entonces 4 años de edad; más 7 años por el robo a punta de pistola de la autocaravana y otros 7 por tenencia o depósito de explosivos.

El juicio arrancó el pasado 22 de febrero, cuando este hombre, condenado ya por pertenencia a la banda terrorista como logista, declaró ante la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y se desvinculó de los hechos, con dos etarras que en calidad de testigos, avalaron su relato.

A preguntas tanto del Ministerio Fiscal como de su defensa, incidió en que su papel en ETA era encargarse de la logística y, en particular, trasladar material, documentación y en ocasiones explosivos, entre Francia y el País Vasco, pero sin involucrarse directamente en la ejecución de acciones como aquella, el asalto en plena noche a una familia que pernoctaba en una autocaravana y su retención posterior mientras se armaba el vehículo y se explosionaba en otro lugar.

Sobre el hecho de que sus huellas apareciesen tanto en la casa donde estuvo retenida la familia en el sur de Francia, como en el coche y en el saco de dormir, el 'logista' supone que otros moverían esas cosas a aquella vivienda, porque asegura que nunca estuvo allí. Ha declarado que él "había perdido el contacto" con ETA tras la detención de la persona a través de la cual se relacionaba con la banda terrorista y, para recuperar esa relación, concertó "una cita el 17 de agosto" en una localidad al sur de Francia.

Según su testimonio, una vez allí le "taparon los ojos" y le condujeron en un coche hasta una casa cuya localización desconoce, y en la que pernoctó en una cama usando el saco de dormir que le dieron. Dijo ante el tribunal que en aquella casa no había nada más, relato que confirmaron por videoconferencia Aitor Iriondo y Ohian Barraola.