30 de noviembre de 2020
19 de agosto de 2007

Gallizo revela que "algunas operaciones" policiales contra terrorismo islamista surgen del trabajo realizado en prisión

La directora de Prisiones dice que no habrá dificultad para dispersar y destinar a módulos de aislamiento a los que sean condenados MADRID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) -

La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, afirma, en una entrevista concedida a Europa Press, que algunas operaciones policiales contra el terrorismo islamista han tenido que ver con el trabajo que se hace dentro de las cárceles. En cuanto al proceso a los islamistas que resulten condenados por los atentados del 11-M aseguró que "no representará ninguna dificultad" para el sistema penitenciario repartirlos en distintos centros y mantenerlos en módulos de aislamiento.

Gallizo ha expresado en repetidas ocasiones que el control del islamismo radical dentro de las cárceles ha sido una de sus grandes preocupaciones desde que llegó al cargo. En declaraciones a Europa Press, la directora de Prisiones revela que "algunas de las operaciones policiales que se han realizado han tenido que ver con el trabajo que se hace dentro de la institución", de modo que la información obtenida dentro de las cárceles se puso en manos de las Fuerzas de Seguridad y éstas avanzaron en esa dirección hasta culminar en diferentes operativos.

El principal golpe al terrorismo islamista vivido en el interior de las cárceles se produjo durante las dos fases de la 'Operación Nova', que sumaron trece arrestos en el interior de las cárceles. Sin embargo, desde el 11-M la suma total de detenidos en el interior de las cárceles asciende ya a 32.

"Fue una enseñanza de las consecuencias de no tener una política de control sobre aquello que representa un riesgo. De la 'Operación Nova' aprendimos mucho todos. Yo me encontré con los efectos de esta situación, que se había producido y detectado antes incluso del 11-M", afirma Gallizo.

En su crítica a la actuación del Gobierno del PP en esta materia, Gallizo asegura que descubrió "con cierto asombro" que no había "elementos de control suficiente para evitar que estos hechos se produjesen", en referencia, por ejemplo, a la inexistencia de traductores de árabe.

CON EL PP SE REGRABABAN LAS CINTAS PORQUE NO HABIA TRADUCTORES

En este sentido, Gallizo rememora cómo al llegar a la Dirección General quiso recabar información de las grabaciones a los internos islamistas, pero encontró que sólo se conservaban unas pocas. "Se grababan las conversaciones de los internos que estaban condenados por terrorismo radical con una base yihadista, pero nadie escuchaba las cintas, ni las traducía, porque no había traductores de árabe. Las cintas se conservaban un tiempo y luego se grababa encima porque, si no las traducía nadie, para qué se querían conservar", detalla.

Además de los traductores, Gallizo ordenó que el control sobre los islamistas radicales se extendiese "más allá de las personas" condenadas por terrorismo yihadista, ya que, como puso de manifiesto la 'Operación Nova', éstos realizaban labores proselitistas con otros internos de confesión musulmana condenados por delitos comunes. Por la adaptación a esta nueva forma de trabajar y el esfuerzo suplementario que supone, Gallizo traslada su agradecimiento y felicitación a los funcionarios de Prisiones.

DISPERSION Y AISLAMIENTO DE LOS ISLAMISTAS DEL 11-M

Por otro lado, Mercedes Gallizo explicó que repartir por distintos centros a los procesados por el 11-M que finalmente resulten condenados el próximo otoño y mantenerlos en módulos de aislamiento "no representará ninguna dificultad" para el sistema penitenciario. "La sobreocupación de los centros no es un elemento que les vaya a influir porque estarán ubicados, dentro de las prisiones, en módulos determinados que tienen un sistema de control más estricto, de régimen cerrado, sin contacto con el resto de los internos y siempre sometidos a vigilancia", resume Gallizo.

Está previsto que el próximo mes de septiembre o nunca más tarde de octubre se conozca la sentencia de la Sala Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional contra los 29 procesados por los atentados de Madrid. Durante el desarrollo del juicio, los procesados han estado repartidos por los centros penitenciarios de la Comunidad de Madrid, como ocurre habitualmente con las personas que están siendo juzgadas en la Audiencia Nacional, y se han visto sometidos a constantes traslados de uno a otro centro por motivos de seguridad mientras se ha celebrado el juicio.

La directora de Prisiones reconoce que el incidente con Imad Eddin Barakat Yarkas, más conocido como 'Abu Dahdah', en la cárcel de Castellón, hizo a su departamento "replantearse" ubicar a presos de la proyección mediática del citado "en centros que tengan módulos de aislamiento determinados". 'Abu Dahdah' recibió una paliza de presos comunes al día siguiente de ingresar en la cárcel de Castellón, mientras esperaba que se dictase sentencia contra él como líder de la primera célula de Al Qaeda en España y después de que su imagen se hubiese repetido en televisión constantemente en los días anteriores.

"Nosotros tenemos un trabajo suplementario a todos los que tenemos, que son muchos, y es el de proteger a las personas cuya actividad delictiva ha tenido una repercusión pública y, por tanto, pueden estar sometidos a agresiones y otros tipos de incidencias. También ahí tenemos establecidos protocolos de actuación para que eso no se produzca", afirma la directora de Prisiones.