22 de febrero de 2020
24 de enero de 2020

El juez interrogará al empresario que pagó el viaje del Síndic antes de decidir si imputa a este por cohecho

Acuerda trasladar las actuaciones a Ribó para que pueda designar abogado y asistir si quiere a las declaraciones

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, José De La Mata, ha acordado citar como investigado por un presunto delito de cohecho al empresario que pagó el viaje a la final de la Champions en Berlín de 2015 del que se beneficiaron el Sindìc de Greuges, Rafael Ribó, y su hija, como paso previo a decidir si dirige las actuaciones también contra él.

Se trata del empresario Jordi Soler, cuyas mercantiles Electromecánica Soler, Grup Soler Constructora y Soler Global Service afrontaron los 39.900 euros que costó el alquiller del avión y la furgoneta para los desplazamientos en Berlín que incluía aquella expedición a la que Ribó solicitó asistir en compañía de su hija por intermediación del 'convergente' Ramón Camp.

De La Mata ha convocado a Soler para que acuda en calidad de investigado después de que lo hagan dos testigos: Su secretaria, Eva Brea, y el propio Camp. Todos están citados el día 31 de enero a partir de las 10 de la mañana, tal y como dispone un auto notificado este viernes.

En cuanto a Ribó, el magistrado acuerda darle traslado de las actuaciones y en particular, de los informes de la Guardia Civil que apuntan a que se benefició de aquel viaje sin tener ninguna relación de amistad con Soler que lo justificase, para que pueda designar abogado y participar en el procedimiento antes de decidir si envía la causa al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, ante el que está aforado.

Por eso, acuerda practicar primero la declaración de Soler y los testigos, ya que "existe la obligación de dar oportunidad al aforado de ejercitar todos los derechos que le confiera la ley para su defensa: darle la facultad de asumir la condición de parte, tomar conocimiento de todas las actuaciones, declarar voluntariamente como persona investigada ante el instructor, aportar documentos, proponer pruebas y participar en las diligencias probatorias".

Recuerda además, que la jurisprudencia del Tribunal Supremo impone un mayor nivel de profundidad en la instrucción judicial que debe tener la exposición razonada, de forma que se impute a la persona aforada "de modo inequívoco y directo" la comisión de determinados hechos concretos objetivamente constatables.

Con todo, De La Mata entiende que "no consta la existencia de fin alguno distinto para haber realizado Soler esta invitación que la mera consideración por su parte a la función o cargo que Ribó desempeñaba" como tampoco consta "la existencia de relaciones de familiaridad o de especial amistad íntima" entre ambos y además, el propio empresario consideraba que el viaje era "comercial", como dijo por mensaje a un tercero.

UNA EMPRESA DEL 3%

Este asunto se investiga en el marco de la causa conocida como el '3%' sobre el presunto pago de comisiones a cambio de obra pública adjudicada por Convergencia Democràtica de Catalunya.

Soler está ya imputado bajo la sospecha de camuflar estos pagos mediante facturas falsas y fue en el análisis de su móvil donde la Guardia Civil encontró evidencias de que Ribó 'se apuntó' a aquel viaje gratis junto a su hija a través de Ramón Camp.

Fue él quien tras recibir un mail de la secretaria del empresario con indicaciones para quedar en el Aeropuerto de Barcelona, escribió a Soler "introduciendo" a estos dos nuevos invitados, según detallaba el escrito de la Fiscalía Anticorrupción al respecto.

"El Rafael (Ribó) tiene una entrada proveniente del Barcelo(na) y me pregunta si hay plaza para su hija", decía el mensaje de Camp. "Oki. Ahora ya somos 14 y 14", contestó el empresario, para a continuación, pedirle los datos de los viajeros.

El viaje, que efectivamente se produjo y en el que participaron Ribó y su hija a la luz de la lista de pasajeros facilitada a la Guardia Civil por la compañía aérea, incluía el alquiler de un avión y de una furgoneta para los desplazamientos en Berlín y tuvo un coste total de 39.300 euros facturados a empresas de Soler.

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