23 de agosto de 2019
5 de marzo de 2014

Lavrov dice que son Kiev y Crimea los que tienen que autorizar la llegada de observadores

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Advierte a EEUU y la UE de que "los malos ejemplos son contagiosos" y asegura que Moscú no controla a los "grupos de autodefensa"


   MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

   El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha defendido este miércoles que no le corresponde a Rusia sino a las autoridades en Kiev y Crimea el "invitar" a observadores internacionales para comprobar la situación sobre el terreno en Ucrania al tiempo que ha insistido en que Moscú no tiene tropas desplegadas en esta región del sur del país.

   En rueda de prensa en Madrid con el jefe de la diplomacia española, José Manuel García-Margallo, Lavrov ha confirmado que tiene previsto reunirse esta tarde con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aprovechando que ambos estarán en París para asistir a un encuentro sobre Líbano, con el que abordará la situación en la antigua república soviética.

   Preguntado sobre la propuesta formulada por el presidente estadounidense, Barack Obama, de enviar observadores internacionales a Crimea, donde la tensión ha aumentado en la última semana, el ministro de Exteriores ruso ha dejado claro que "no tienen que dirigirse a nosotros, sino a aquellos que en Ucrania ahora responden por el orden y la supervivencia de la población".

   Así, ha precisado que la decisión de "invitar" a observadores internacionales debe partir de los "anfitriones", en este caso las nuevas autoridades en Kiev, cuya legitimidad Moscú no reconoce, y en el caso de Crimea el nuevo Gobierno aprobado la semana pasada por el Parlamento regional y que lidera el prorruso Sergei Aksionov.

   En cuanto a la presencia de hombres armados en puntos estratégicos como bases militares en Crimea, Lavrov ha asegurado que lo que se da en llamar "fuerzas prorrusas" no son sino "fuerzas de autodefensa" sobre las que Rusia "no tiene ninguna potestad". Igualmente, ha defendido que los militares de la flota rusa en el Mar Negro, que tienen su base en Crimea, "están en sus destinos".

"NO VAMOS A PERMTIR DERRAMAMIENTO DE SANGRE"

   "No vamos a permitir derramamiento de sangre" pero tampoco "vamos a permitir atentados contra los ciudadanos rusos" que viven en Ucrania, ha aclarado el jefe de la diplomacia rusa, que ha recordado la postura planteada ayer por el presidente ruso, Vladimir Putin, que dejó abierta la puerta a una intervención militar si bien aseguró que éste es el "último recurso".

   Por otra parte, Lavrov ha subrayado que el Parlamento ucraniano "no controla todo el territorio", y en algunas zonas, como Crimea o el este del país --donde reside principalmente la población rusoparlante de Ucrania--, "no se acepta su legitimidad" ni la del nuevo presidente y primer ministro.

   En este sentido, ha insistido en que el acuerdo alcanzado el pasado 21 de febrero por el entonces presidente, Viktor Yanukovich, y los líderes de la oposición, es un punto "indiscutible en la resolución del problema actual".

   Moscú "está dando pasos para salir de la situación" pero "los que llevaron a esta situación también tendrán que dar pasos", ha reclamado, acusando al nuevo Gobierno ucraniano de "hacerse el listo" y no "ser honesto" por no haber respetado lo pactado con Yanukovich.

   En otro orden de cosas, ha considerado que "la comunidad internacional no ha sabido actuar a su debido tiempo" en Ucrania ante los actos de grupos armados que se produjeron en Kiev e incluso desde los países occidentales se apoyó a estos grupos.

"LOS MALOS EJEMPLOS SON CONTAGIOSOS"

   "Hubo un asalto armado al poder y el presidente electo fue apartado por métodos que no están previstos por las leyes" ni la Constitución ucraniana, ha denunciado el ministro ruso, advirtiendo de que "los malos ejemplos son muy contagiosos y hay que ser consecuentes en todas las acciones".

   La situación en Ucrania "es un problema complejo y todos tienen que basarse en la letra de la ley", ha reclamado, reprochando a Estados Unidos y a la Unión Europea, que han amenzado con sanciones a Rusia, que permitan que "se puedan violar todos los tratados y la Constitución ucraniana" mientras reclama que "otros tienen que cumplir todas las leyes y las obligaciones".

   Para el jefe de la diplomacia rusa, algunos tanto en la Rada como en los países occidentales están tratando de "complicar la relación entre Rusia y Occidente e intentan pescar algo en aguas turbulentas".