25 de noviembre de 2020
29 de octubre de 2006

Mas se proclama el heredero de la "Catalunya milenaria"

Mas se proclama el heredero de la "Catalunya milenaria"

BADALONA (BARCELONA), 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

El candidato de CiU a la Presidencia de la Generalitat, Artur Mas, se presentó hoy, en el mitin final de campaña en Barcelona, como el heredero de una Catalunya con "mil años de historia" que han defendido hasta hoy todos los presidentes catalanes, desde Prat de la Riba hasta Maragall, pasando por Macià, Companys, Irla y Tarradellas. Destacó especialmente el "referente" de Jordi Pujol, al que destacó como el único presidente que ha conseguido "más de dos décadas de crecimiento, prosperidad, bienestar, prestigio y cohesión".

En un discurso muy centrado en reivindicar el sentimiento nacionalista, Mas se comprometió a trabajar por hacer "la mejor Catalunya que nunca hemos tenido" y se dedicó a desgranar el país que pretende construir si llega a la Generalitat, un país "de personas libres y responsables, no de personas tuteladas" y "una Catalunya donde la cultura del esfuerzo sea más importante que la cultura de la subvención".

"Quiero que nuestros hijos reciban una Catalunya que se pueda gobernar ella misma tanto como sea posible" en el contexto de un "mundo globalizado", porque "Catalunya no es hija de una constitución o de un Estatut, sino de mil años de historia que nos contempla", afirmó Mas, mientras su imagen salía proyectada en la pantalla gigante con dos esteladas de fondo.

Recordando las palabras de Pau Casals ante la ONU, proclamó a Catalunya como "una de las naciones vivas y más antiguas del mundo, donde se pusieron las primeras semillas de la democracia". "Somos herederos y depositarios de esta larga rica y fecunda historia. Y tenemos obligación ahora y siempre de seguir levantando la bandera de nuestro autogobierno porque es la bandera de nuestra libertad", añadió.

EMOCIÓN Y COMPROMISO DE FUTURO

En esta defensa del catalanismo más visceral, Mas formuló también un compromiso acerca de su futuro político, asegurando a los casi 14.000 asistentes al mitin que "pase lo que pase el 1 de noviembre podéis contar con que Artur Mas seguirá dedicando los mejores años de su vida al servicio de Catalunya".

Los aplausos y vítores que levantó esta promesa afectaron como pocas veces antes al candidato de CiU, que no podía disimular la emoción mientras el pabellón Olímpico de Badalona coreaba 'Mas president' durante cerca de un minuto.

En su repaso histórico de los presidentes catalanes, Mas fue más allá que nunca en sus escasos gestos de deferencia hacia el actual presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, al reconocer que "ha dejado una huella" porque "bajo su presidencia se ha hecho un nuevo Estatut". Aunque insistió en que parte del "liderazgo" en la reforma estatutaria es de CiU, sí admitió que "con el tiempo quedará como referente" que Maragall es el presidente del Estatut.

Aun así, advirtió a sus contrincantes que "los tres años de tripartito tendrán un juicio el 1 de noviembre y lo hará el pueblo de Catalunya" y aseguró, por su parte, "someterse al veredicto" de los ciudadanos, confiando en que "actuarán con 'seny', con sentido de país y en clave de futuro y de patriotismo", lo cual, a su entender, sólo puede suponer "una victoria amplia a CiU que pueda gobernar".

"NO HAN CONSEGUIDO ARRINCONAR A CIU"

En este sentido, destacó el "fracaso" de los miembros del extinto tripartito en su intento "de arrinconar a CiU y convertirla en una formación política residual" cuando formaron gobierno en 2003. "Nos querían más débiles y somos mas fuertes, nos querían marginales y ocupamos el espacio central de Catalunya, nos querían divididos y estamos más unidos, nos querían sustituir algunos de ellos y hoy CiU es la casa grande del catalanismo", arengó.

En caso de llegar al Gobierno, Mas prometió que "lo primero" que haría al llegar a la presidencia sería "un acto de justicia, gratitud y reconocimiento" llamando por teléfono "a Jordi Pujol para agradecerle todo lo que ha hecho por mí y por los catalanes", alusión que obligó al ex presidente a levantarse de la silla para atender los aplausos.

Después, prometió tratar de construir "una Catalunya desacomplejada en su identidad" y que "no vea en su cultura, lengua y tradiciones una fuente de conflicto sino los elementos que mejor pueden contribuir a la autoafirmación del pueblo catalán", con unos ciudadanos que sientan un "orgullo legítimo por su identidad" catalana. Una identidad que aseguró dispuesto a "defenderemos ante quien sea" para que los flujos de inmigración que llegan a Catalunya no la diluyan.

UNA CATALUNYA DE PERSONAS LIBRES Y RESPONSABLES"

Abogó también por un tipo de país "que ponga a las personas por delante del Estado", convencido de que "los derechos no los da" la administración, "sino el pueblo a sí mismo". Así, apostó por "la iniciativa individual" como motor de progreso e insistió en su idea de dar más "libertad y más responsabilidad" a los ciudadanos en el avance social y económico para que "las personas se sientan responsables de su destino personal y colectivo".

Se comprometió a trabajar por "una Catalunya moderna puesta al día, preparada para los retos del futuro" y "en la vanguardia" de movimientos sociales y culturales, "para que cuando la gente mire al sur de Europa vean en Catalunya el mejor referente del sur europeo y de todo el Mediterráneo".

"Una Catalunya que considere la excelencia como motor de la formación y la preparación, sin confundir excelencia con esnobismo, exclusivismo o elitismo" y una "Catalunya que respeta a la gente mayor y que tiene alma social", prosiguió.

Para añadir emotividad al discurso, Mas leyó dos cartas que había recibido, la de un niño de seis años que se la entregó esta tarde al entrar en el pabellón Olímpico de Badalona, y la de una mujer de esta misma ciudad que envió a la sede de CiU su adhesión al contrato de Mas ante notario, ambas en castellano.

"Me llamo Ferran y tengo 6 años. Te quiero animar. No sufras, porque estas elecciones las ganaremos por muchos votos", le decía el niño, mientras que la mujer le mostraba su apoyo "porque le creo" y le pedía que fuera "buen político y buen presidente" después de la "vergüenza pasada estos tres años".