30 de noviembre de 2020
20 de abril de 2006

Piden 12 años de cárcel para un hombre por abusar sexualmente de la hija deficiente mental de su pareja en Barcelona

BARCELONA, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio Fiscal solicita en sus conclusiones provisionales 12 años de prisión para un hombre acusado de abusar sexualmente, al menos en cuatro ocasiones, de la hija de su compañera sentimental, que sufre una deficiencia mental severa, entre diciembre de 2003 y enero de 2004.

Durante el juicio celebrado hoy en la Audiencia de Barcelona, el acusado, Eduardo Miguel R.R., negó que abusara sexualmente de la joven, que sufre una disminución mental del 70%. La defensa solicita la absolución del procesado, mientras que la fiscal pide tres años de prisión para él por cada uno de los cuatro delitos de abuso sexual de los que se le acusa.

La Fiscalía mantiene que el acusado, que no convivía con la madre de la joven, le realizó tocamientos en los pechos y en los genitales en cuatro ocasiones, aprovechando los momentos en los que se quedaban a solas en sus respectivos domicilios.

Para conseguir su propósito, según la fiscal, el procesado le decía que, de no acceder a su voluntad, no sería su amigo, que no jugaría con ella y que le explicaría todo a su madre, que se enfadaría mucho.

La pareja sentimental del acusado, no obstante, acabó descubriendo los hechos en febrero de 2004, cuando los tres se encontraban en el domicilio del hombre. Según explicó la mujer durante el juicio, pilló al procesado 'in fraganti' mientras acariciaba los pechos a su hija.

A partir de ese momento, la mujer rompió su relación con el acusado y, después de que su hija le relatase los abusos que había padecido, decidió denunciar los hechos.

EL PROCESADO NIEGA LOS HECHOS.

El procesado, por su parte, aseguró que nunca ha abusado de la joven y explicó que mantenían "una relación afectiva normal". "Yo he sido un padre para ella, le he dado lo que no le he dado a mis propios hijos", afirmó. Por otra parte, según el acusado, la joven estaba "especialmente encariñada con él".

Eduardo Miguel R.R. explicó también que era "materialmente imposible" que hubiese podido cometer los hechos de los que se le acusa, ya que su horario de trabajo era incompatible con el de la joven y no le permitía quedarse a solas con ella.

Según la fiscal, la víctima sufre una depresión y estrés postraumático agudo a raíz de la experiencia vivida y, por ello, reclama que el procesado la indemnice con 24.000 euros y que no pueda acercarse a ella a menos de 1.000 metros durante cinco años.