3 de diciembre de 2020
19 de agosto de 2007

Rosa Díez cree que la petición de UPN de tener grupo en el Congreso es "el delirio de los nacionalistas hecho realidad"

MADRID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) -

La eurodiputada socialista Rosa Díez considera que la división de los grandes partidos nacionales en diecisiete grupos parlamentarios correspondientes a cada una de las comunidades autónomas sería "una locura", por lo que señala que la petición de UPN de tener grupo parlamentario propio en el Congreso es "el delirio de los nacionalistas hecho realidad".

En un artículo publicado en su 'blog' personal y recogido por Europa Press, Díez critica que estamos asistiendo estos días al "espectáculo" que brinda UPN. A su juicio, la petición del partido presidido por Miguel Sanz de tener representación en la Cámara Baja es fruto de "los complejos ante los nacionalistas emergentes" en Navarra y sus "coqueteos con el Partido Socialista".

"¿Qué es un grupo parlamentario propio? ¿La división en diecisiete de los grupos parlamentarios de los dos grandes partidos nacionales?", se pregunta para rechazar a continuación que ésta sea la manera de "dar voz a Navarra". Así, asevera que los derechos de la comunidad se defenderán mejor "desde un grupo fuerte y potente que tenga un mismo proyecto para toda España, respete la unidad constitucional y las especificidades de cada una de las regiones de España" --en referencia al PP--.

Además, alerta de que si para defender los derechos de los ciudadanos navarros es necesario grupo parlamentario propio "lo mismo querrán los leoneses, los asturianos, y los sevillanos, y los gallegos,...". "Una locura, el delirio de los nacionalistas hecho realidad. Acomplejados ante ellos, vamos", lamenta.

En este contexto, critica también el cartel elaborado por la Xunta de Galicia donde se anuncia el paso de la Vuelta Ciclista de España por la comunidad "sin mencionar la palabra españa". "Manda narices, qué país de acomplejados y mediocres tenemos --continúa--. Por no sentirse parte la mayoría, parte del todo, por singularizar hasta el extremo lo que nos distingue, perdemos la oportunidad de ser lo que somos: una de las naciones más antiguas del mundo, cuyo idioma es hablado por más de cuatrocientos millones de ciudadanos".

"Lo nuestro cada vez es más pequeño. El complejo nacionalista les está llevando a renunciar a una parte de lo que somos, a tener que elegir. Pues yo no pienso renunciar a nada de lo que soy: ciudadana del mundo porque soy vasca, española y europea. Y no pienso callar ante tanta mediocridad y tanto complejo", concluye.