22 de septiembre de 2020
30 de mayo de 2008

El TSJA ratifica la condena a 13 años de prisión a un hombre por matar a su compañero de celda de 72 años de edad

MÁLAGA, 30 May. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha ratificado la condena de 13 años de prisión impuesta por la Audiencia Provincial de Málaga a un hombre como autor de un delito de homicidio, por acabar con la vida de su compañero de celda de 72 años de edad, al que agredió con un palo de escoba que partió en dos mitades con las que le atravesó el cuello y parte del abdomen.

La sentencia del Alto Tribunal andaluz, a la que tuvo acceso Europa Press, desestima el recurso de la defensa, que alegaba falta de pruebas suficientes para la condena, al entender que existen indicios "fuertes", como es que sólo el acusado compartía la estancia con la víctima", frente a la "debilísima conjetura" de que alguien pudo coger otro juego de llaves para entrar en la celda, "no acreditada".

Asimismo, también argumentó en el recurso que no se había estimado la atenuante o eximente de alteración psíquica, elemento desestimado porque la Sala entiende que los jurados dieron más credibilidad a los informes periciales y a lo declarado por los peritos, que descartaban la enfermedad mental, que a lo diagnosticado por un médico del centro penitenciario de Jaén. Por tanto, no estima acreditada "por una prueba pericial contundente" dicha enfermedad.

El TSJA confirma así la sentencia dictada por la Audiencia, tras el veredicto del jurado popular que consideró a este hombre culpable de un delito de homicidio. En dicha resolución, se le condenó también al pago de 60.000 euros a los familiares por los perjuicios morales, indemnización de la que responderá subsidiariamente el Estado. Los hechos sucedieron el día 5 de marzo de 2006, cuando el acusado estaba en su celda y agredió a la víctima con la intención de acabar con su vida.

Tras esto, simuló que padecía un ataque de locura y comenzó a gritar, lo que llamó la atención de los funcionarios que estaban de guardia, que se lo llevaron sin percatarse de que el compañero de celda estaba gravemente herido. Cuando se dieron cuenta de que tenía manchas de sangre en una zapatilla, le preguntaron y éste contestó que "era mierda".

Los funcionarios regresaron a la celda y encontraron al herido, que falleció varios meses después en el hospital. La resolución señalaba que al entrar en el centro penitenciario al acusado le fue diagnosticado un trastorno de conducta adaptativo y disociativo, aunque no estimaba en el procesado circunstancias que modificaran la responsabilidad criminal.