20 de octubre de 2019
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  • 3 de marzo de 2009

    El TSJA revisará hoy la sentencia de un hombre condenado a 15 años de prisión por matar a su mujer en Oviedo

    OVIEDO, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

    La sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), albergará hoy, a las 10,30 horas, la apelación a la sentencia del veredicto del jurado, del caso conocido popularmente como del parricida de Capitán Almeida, al que la audiencia condenó a 15 años de prisión por acabar con la vida de su mujer con la que estaba en trámites de divorcio, según informó el TSJA mediante una nota de prensa.

    En la sentencia, el tribunal calificó de "delincuente perverso" al homicida por "exacerbar" una violencia que "era un lujo innecesario" para la víctima y consideró que José Ramón Tamargo hizo gala de una "insensibilidad" hacia la memoria de la víctima "aunque diga que está arrepentido".

    La Audiencia consideró al procesado culpable de un delito de homicidio y estimó la atenuante de confesión y la agravante de "abuso de autoridad". Asimismo, el condenado deberá pagar a cada uno de sus cuatro hijos una indemnización de 57.879 euros.

    Por su parte, la defensa se mostró disconforme con la decisión del jurado y solicitó una condena de 14 años de prisión para su defendido, la pena mínima tipificada en el código penal para este delito, que coincide con la petición del ministerio fiscal.

    José Ramón Tamargo mató a su mujer el 1 de febrero de 2007 en el domicilio conyugal de la calle Capitán Almeida de Oviedo. El hombre debía abandonar aquel mismo día la vivienda en la que residían la fallecida como consecuencia del proceso de separación en el que estaban. En el piso residían también un hijo que había abandonado la vivienda una hora antes del crimen. El parricida telefoneó posteriormente a un amigo policía y a un hijo para informarles de lo que que había matado a su mujer, a la que acuchilló 16 veces.

    El juez consideró que el crimen fue un "episodio indudable de violencia de género" en el que José Ramón Tamargo, "que siempre se había mostrado como dominador en la escena familiar culmina esa supremacía de la forma más contundente que pudo, matando a su mujer".

    Asimismo, el tribunal consideró que el crimen fue "una actuación premeditada" porque su actuación "denota un planteamiento criminal gravísimo con reacción de vindicación ante el hecho de tener que cumplir una resolución judicial en materia de familia que daba el uso y disfrute de la vivienda a la mujer".El tribunal también tuvo en consideración el hecho de que en el homicida no se apreciase "otro arrepentimiento que el que le produce el estar en prisión".

    Como muestra de ello, el juez recordó en la sentencia que en la exposición de la última palabra en el juicio, el homicida "de lo único que parecía lamentarse era de la cuestión económica relativa a la actuación de su mujer en cuanto a los gastos domésticos, haciéndolo en tono de crítica y sin atisbo alguno de sentir por su muerte".