22 de octubre de 2020
29 de septiembre de 2020

Antonio Pérez Henares.- El rey prohibido

MADRID, 29 Sep. (OTR/PRESS) -

Los hechos son muy claros. Como todos los años, y desde hace 20 consecutivos el Rey, desde hace ya algunos Felipe VI, tiene previsto viajar a Barcelona al acto solemne de la Judicatura en que se hacen entrega de los despachos a la nueva promoción de jueces. En las invitaciones figuraba incluso ya impreso su nombre presidiendo el acto.

Pero el Gobierno de Sánchez ha de autorizar tal presencia y este no la estima oportuna. O sea, que no la da. De facto, y para que se entienda, le prohíbe asistir. La razón es obvia, aunque arguyan motivos de seguridad dado que el lugar se puede blindar con facilidad y la llegada no supone riesgo alguno, es que ello, tras la defensa del rey aquel 3-Oct de la Unidad Constitucional de España, incomoda de manera severa a los separatistas y el gobierno no quiere bajo ningún concepto molestarles, pues ellos le auparon a la Moncloa y ahora tienen que aprobarles los presupuestos. En un gesto de sumisión más a los independentistas y de ninguneo a don Felipe y a la Corona se opta por impedir que presida el acto.

Ello molesta sobremanera a los miembros del Poder Judicial y su presidente, Lesmes, lo deja claro y lo recalca sin ambigüedades en su discurso. Al acabar y como colofón los jueces de la 69 promoción corean, enérgicamente un "¡Viva el Rey!" al Jefe del estado , como homenaje y apoyo. El ministro de Justicia, el socialista, al levantarse en la mesa presidencial se acerca a Lesmes y por lo bajinis le espeta : "Se han pasado tres montañas". O sea, que para el ministro de Justicia del Reino de España, que los jueces griten "viva el Rey" es algo reprochable, una "pasada".

Ese mismo día se conoce la noticia de que el Rey ha llamado a Lesmes y le ha expresado su sentimiento por no haber podido acudir. Y ello lleva a una acción coordinada del ministro comunista de Consumo, Garzón, y del vipresidente podemita, Iglesias, para un furibundo ataque al Rey acusándole el primero de "maniobrar contra el Gobierno", incumplir la Constitución y de buscar el aplauso de la extrema derecha que es secundado y ampliado incluso por el segundo.

Es uno más, pero en esta ocasión de una gravedad y de una crudeza ya total. El sector Podemos del Gobierno, que de hecho ya señala como objetivo prioritario de su misión el acabar con la Monarquía Parlamentaria, aunque el calificativo definitorio de su condición lo oculte, descubre ya del todo su nada velada intención y más que importarle la situación de angustia que vive el país por el Covid y el drama y catástrofe económica que tenemos encima, entienden que ese será el mejor clima para su intentona y lograr el derribo de todo el entramado constitucional, su denostado y socavado "Régimen del 78" que consideran el edificio de Libertades y Democracia bajo el que los españoles han vivido amparados estos últimos 42 años y que es preciso destruir.

La intención de la extrema izquierda y sus aliados separatistas al respecto es diáfana. ¿Pero y el Presidente del Gobierno y el PSOE?. Pues por parte de Sánchez quizás la nula respuesta haya sido tal vez lo que más haya aclarado la suya. Su callada es un otorgar y adherirse al ataque que ya no tiene vuelta de hoja. Si a ello se une la ristra de desplantes, arrinconamientos y desapariciones de escena impuestas contra el Rey que ha protagonizado desde que llegó a Moncloa su voluntad, deseo y ambición es cada vez más evidente. Pedro Sánchez está en la jugada y o bien la alienta o bien se aprovecha de ella, pero en la operación está y piensa ser su beneficiario máximo.

Y, al igual que sus socios de la izquierda populista, que ello se produzca en el momento de gran zozobra que vivimos y aun peor que vamos a vivir, y aunque suponga un último elemento que puede hacer estallar todas las calderas de la nación, esto parece incluso verlo como ventana de oportunidad para conseguir más fácilmente sus propósitos. ¿Y el PSOE?. El Partido Socialista Obrero Español ya no es nada de lo que fue y significó en la Transición y en la transformación del país. Ahora solo es una parroquia hinchada y henchida por el gozo y disfrute del poder, fiel al caudillo que lo ha logrado y que ya ni balbucea un pellizco de monja de disgusto tras enterrar cualquier principio vertebrador de España y sus postulados socialdemócratas y moderados.

Vamos a vivir tiempos convulsos. Y no va a ser tan solo por el Covid. La batalla ya es España y ya es la Constitución. Quieren desmembrar la una y para ello necesitan dinamitar la otra. La Corona es la primera cabeza que hay que conseguir hacer rodar. Por ahora, ya han logrado prohibir al Rey.

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