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    Fermín Bocos.- Sánchez y el artículo 155

    MADRID, 12 Dic. (OTR/PRESS) -

    Pedro Sánchez ha intentado la cuadratura del círculo. A su manera. Antes de ayer, Quim Torra era el "Le Pen español". Poco después, tras el apoyo de los separatistas a la moción de censura, paseaba a Torra por los jardines de La Moncloa intentando "desinflamar" el "procés" y ahora que el presidente de la "Generalitat" apuesta por la "vía eslovena" para conseguir la independencia, Sánchez saca a escena a sus escuderos para insinuar que podría activar el Artículo 155 de la Constitución que permite intervenir la autonomía.

    También parece que barajó la posibilidad de cancelar la reunión del Consejo de Ministros prevista para celebrar en Barcelona el próximo día 21 de diciembre. Se supo por boca del ministro Ábalos: "Hay que valorar si las cosas que se hacen para bien consiguen un resultado positivo, lo que el Gobierno siempre debe preservar es la convivencia". Poco después -en el mejor estilo de la casa- descartaron la cancelación. Alguien debió decirle a Sánchez que Barcelona sigue siendo España y que el Gobierno de la Nación no puede acollonarse ante las amenazas de los "escamots" que ahora se hacen llamar CDR.

    Sánchez es así, lo uno y lo contrario en la esencia misma de las cosas, pero en esta ocasión ha tomado como socios a personajes políticos que no se ajustan a coordenadas tradicionales. Quim Torra no está por desinflamar el "procés". Todo lo contrario. Sus actos son obra de una mentalidad medieval. Se ha ido al monasterio de Montserrat (el Tibet del nacionalismo catalán) a guardar ayuno. Como quien se dispone a marchar a las cruzadas. No es de este mundo, pero con sus proclamas pone en peligro la convivencia pacífica de los millones de ciudadanos que viven en Cataluña.

    Frente a semejante personaje la política de gestos y geometría variable que practica Sánchez no da resultados. Torra ve el precipicio y pide dar un paso al frente. Ante una situación que podría derivar en tragedia al funámbulo que preside el Gobierno de España no le va a quedar otra que aplicar la ley. Aplicar la ley para que los comandos de CDR no corten las autovías y para garantizar el orden público que debe permitir celebrar la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona. Pero no podrá recurrir a la Ley de Seguridad Nacional porque en sentencia de diciembre de 2016 el Tribunal Constitucional, aunque avalaba la ley aprobada un año antes por el PP y el PSOE, imponía una interpretación restrictiva de la norma que en la práctica se traduce en que dicha ley no puede ser aplicada en ningún caso para retirar a la Generalitat el control de los Mossos d*Esquadra o de los servicios de protección civil sin activar previamente el Artículo 155 de la Constitución. Vista la situación por la que atraviesa Cataluña y sin un viaje oficial al extranjero que pudiera utilizar como excusa para eludir dar la cara, ésta vez Pedro Sánchez tendrá que mojarse.