Fernando Jáuregui.- Tras Andalucía, toca hablar de la Constitución y de...

3 de diciembre de 2018

MADRID, 3 Dic. (OTR/PRESS) -

Cada día tiene su afán. Concluidas las elecciones andaluzas, que abren una gran polémica sobre pactos y gobernabilidad, toca abordar la siguiente etapa política. Es decir, Constitución, qué hacer con los presos independentistas catalanes --que son un quebradero de cabeza cada día mayor--, elecciones anticipadas sí o no, y cuánto de anticipadas... Son las polémicas que vienen, y que es necesario analizar de una en una, como si no tuviesen nada que ver, que claro que tienen.

De nuevo, la pelota en el tejado de Pedro Sánchez, no tan vencedor, precisamente, en las elecciones andaluzas. ¿Debe hacer ya un anuncio de disolución de cámaras legislativas, una vez que parece por completo imposible llegar a un pacto de Presupuestos con los independentistas catalanes, o, al menos, con Torra? El cronista sabe, los cronistas sabemos, que nuestra opinión de nada vale en la bunkerizada mentalidad monclovita, que siempre cree que su parecer es mejor que la de una ciudadanía que, ellos lo saben, pide lo contrario; por eso, me inclino a seguir pensando que el presidente del Gobierno tratará de consumir sus últimos cartuchos antes de 'ceder' unas elecciones generales anticipadas. Quiere presentarlas como un mero 'adelanto técnico', como hizo Susana Díaz: total, apenas seis mees de adelanto, allá por el otoño de 2019.

No creo que pueda llegar hasta esa fecha. El barco se va a mover mucho con estas tormentas, por más que en Andalucía el socialismo pueda reivindicar una victoria que ya veremos si le sirve para seguir gobernando. Ahí tenemos el conflicto de los políticos presos en Cataluña, algunos de los cuales han iniciado una huelga de hambre que desde fuentes del Ejecutivo quieren presentar solamente como 'simbólica', pero que ya veremos dónde para. Esto no va a ser una repetición del 'caso De Juana Chaos', temo. Luego, el 'juicio del siglo', que no se va a desarrollar, téngalo usted por seguro, con la normalidad deseable en estos casos -bueno, no hay precedentes, así que no se puede hablar de 'estos casos'--. Y, por otro lado, ¿quién puede descartar nuevas 'ocurrencias' procedentes del que aún sigue, a trancas y barrancas, presentándose como socio del Gobierno Sánchez?

Sigue la suma: los resultados andaluces tendrán consecuencias en la (re)composición del mundo de la oposición, cada vez más fragmentado, más instalado en la competición entre ellos, en lugar de en lo contrario. Lo cual sería una razón más que presumible para que Sánchez adelantase las elecciones lo más posible, antes de que esa oposición se recomponga. Pero los caminos de Sánchez son inescrutables. Y lo más curioso es que, siendo los menos lógicos, hasta ahora le han salido bien, o bastante bien.

Por último, los fastos de la Constitución. Y su, a mi entender deseable, reforma. Un pretexto quizá para fortalecer a la Monarquía, asaeteada por todo tipo de rumores 'villarejianos' --hay muchos presuntamente 'informados' que avizoran nuevos audios que salpicarían a muy importantes componentes de la Institución--, y por las ansias de protagonismo de algunos que se reclaman de esencia republicana. Lo más peligrosos que ocurre en el ser de la política española, ya instalada en la crisis, es precisamente el debilitamiento de la Monarquía, un fenómeno al que no digo yo que no contribuya algún miembro de la Casa, que debería ser, por definición, la Casa de todos. Urge un pacto de defensa de la Corona, cueste lo que cueste. Y eso pasa, creo, por un pacto de defensa reformista de la Constitución y de muchas otras cosas. Temo que estos días de fastos del 40 aniversario de la Ley Fundamental no van a ser aprovechados para eso, sino, ay, para todo lo contrario.

En fin, que empieza diciembre, que debería ser tiempo para meditar en todo lo que hemos hecho mal en el año transcurrido y en lo que deberíamos hacer bien durante el que ahora comienza. Meditación que debería comenzar con un serio análisis de lo que han significado estas elecciones en la principal, más populosa, más extensa, de las Comunidades Autónomas españolas. Y lo ocurrido ha sido mucho más que un 'estos suben, estos bajan', que es donde se suelen detener las falsas honduras mentales de tantos exégetas de sal gorda.

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