21 de enero de 2021
29 de noviembre de 2020

Siete días trepidantes.- Ya estamos en el puesto 41, nada menos

MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Contra lo que pudiera parecer, no, no ha sido una buena semana esta para Pedro Sánchez, que la concluía este sábado con una bien montada soflama desde la sede del PSOE, donde se sugirió que el presidente piensa seguir en lo mismo, o sea, siendo presidente... hasta 2026. Si en los once meses que lleva en pie este Gobierno de coalición ha pasado todo lo que ha pasado, pandemia excluida, ¿cuánto podría no cambiar en un quinquenio largo esta España a la que aún reconocemos?

La estrategia de La Moncloa, que abarca desde visitas presidenciales --por fin-- a los hospitales, cosechando algunos silbidos, poca cosa, la verdad, o a los laboratorios que fabricarán la vacuna, alguna vacuna, está clara. El presidente sacará adelante los Presupuestos dentro de pocos días, con un frente 'moción de censura' ahora bien definido tras el portazo de la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, a su inicial apoyo a las cuentas del Estado. Mucho se ha recordado estos días a Alfredo Pérez Rubalcaba, el inventor de aquello del 'Gobierno Frankenstein', que es un Gobierno, valga la redundancia, hoy más gobernante que nunca, de la mano (derecha) de Sánchez y de la izquierda de Pablo iglesias.

Pero los evidentes esfuerzos de imagen pilotados por Iván Redondo no logran oscurecer que la gestión gubernamental, esforzada sin duda, tiene perfiles de cierto fracaso, en lo económico y en lo sanitario. Para no hablar ya, mírese el absurdo enfrentamiento con la Comunidad de Madrid, de lo político. O estúdiese el quebranto, también soterrado, de algunas iniciativas apoyadas por el Ejecutivo, desde la creación del 'comité de las 'fake news'', tan criticado por el sector, hasta la fusión de dos grandes bancos, que ha evidenciado muchas más debilidades de las que eran en principio imaginables. Eso, para no hablar del repudio que entre los propios socialistas 'pre Sánchez' ha suscitado el acercamiento a Bildu, cuyas consecuencias aún están, como sucede con Esquerra Republicana de Catalunya, por ver.

Una cierta confusión generalizada que, claro, tiene su reflejo en el exterior. Circula por ahí un 'ranking' elaborado por los especialistas de Bloomberg, el gigante de la información financiera, sobre 'Los mejores y los peores sitios para estar en la era del coronavirus'. ¿Dónde ha sido combatido el virus de manera más afectiva con los menores efectos sobre la economía y la sociedad, según los analistas de esta compañía, cuya opinión es respetada en todos los centros económicos del planeta? Pues resulta que los Estados Unidos se queda solamente en el puesto número dieciocho, Gran Bretaña en el 28 y Francia en el 45, menos mal. Y digo 'menos mal' porque España figura en el puesto número 41, inmediatamente por delante de Nigeria y Rumanía, pero por detrás de otros cuarenta Estados, entre ellos Nueva Zelanda, Japón, Taiwan y Corea del Sur, que ocupan los puestos de honor, o de los países nórdicos, China, Vietnam, Singapur, Alemania (esto sí era predecible), Indonesia, Rusia, Pakistán, Malasia, Turquía, Arabia, Portugal o Irak.

No digo yo que el ranking de Bloomberg, que examina a un total de 53 países (en la cola están Perú, Argentina y México), sea un oráculo infalible, por mucho prestigio que haya acumulado la empresa que fundó Michael Bloomberg en 1981 en Nueva York. Pero me temo que sí puedo afirmar que se compadece en mayor o menor medida con otras clasificaciones de medios internacionales solventes. Y, en fin, a los que sacan pecho asegurando que su actuación ha sido la mejor del mundo les recomendaría un poco de 'Bloomberghumility'. O sea, algo más de humildad, que ya está bien de tanto brindis al sol que les impide ver las sombras. Y no, la 'España que nos merecemos', como reza el último eslógan oficial, no es la de los agoreros derrotistas, pero tampoco la de los trompeteros, tan satisfechos de sí mismos.