27 de enero de 2021
2 de diciembre de 2020

Pedro Calvo Hernando.- Bildu y las víctimas del terrorismo

MADRID, 2 Dic. (OTR/PRESS) -

El hecho de que EH-Bildu se sumara al homenaje del Congreso de los Diputados a las víctimas del terrorismo de ETA es un acontecimiento que merecía un subrayado mucho mayor del que se ha producido en la clase política y en la opinión pública. Lo digo porque se trata de un suceso que reviste sin duda una importancia y una significación llenas de contenidos positivos y merecedores de una atención muchísimo mayor que la que hemos podido observar, con el riesgo de que ello pudiera interpretarse como una reacción de disgusto por semejante actitud desde el independentismo, como si se desease que este no hubiera salido nunca de sus actitudes del pasado.

Ya soy consciente de que el asunto es delicado y de difícil encaje en la mente de muchas personas que se niegan a entender esos cambios de actitud, como si estuvieran obligados a permanecer siempre estáticos e inamovibles ante los sucesos de un pasado que hay que superar y del que es preciso liberarse de sus ataduras. Lo contrario supondría la negación ante cualquier posibilidad de cambio de actitud y de superación de un pasado muy doloroso. Pero sucede que ese camino solamente conduciría a eternizar el drama de un pasado que lo que hay que hacer es superarlo, liberarse de él y deslizarse hacia un cambio que conduzca no al olvido sino a la redención.

Pienso que no hacerlo así produciría una tremenda situación y crearía una eternización del conflicto del pasado, algo que no conduciría a ninguna solución válida para nada, sino todo lo contrario: nos llevaría a un planteamiento imposible e inútil. Lo que es necesario hacer es comprobar si realmente se ha producido un cambio como consecuencia de ese otro cambio producido en la realidad del país, sobre todo cuando ya han pasado unos cuantos años que lo han propiciado. Hay que pedir a la derecha española, sobre todo a la derecha moderada, que tiene que entender que no se puede eternizar el pasado y mucho menos si se demuestra que eso no conduce a nada sino solamente a excluir una salida digna.

El tema es delicado, ya lo sé, pero hay que acometerlo con inteligencia y generosidad, sobre todo porque no hacerlo o hacer lo contrario solo llevaría a una situación imposible de no solución. Si se demuestra la buena fe, es preciso ser consecuentes, como lo han venido siendo tantos afectados por un pasado que hay que superar, provengan de donde provengan. Hay muchos ejemplos de generosidad y de comprensión desde las diversas posiciones históricas y políticas que dan la pauta de lo que es preciso hacer, si no queremos envenenar para siempre la convivencia o hacerla imposible. La izquierda y la dercecha están obligas a convivir e incluso a entenderse y es preciso hacerlo.

Ya sé que la cosa es difícil y complicada, ya lo sé. Pero no resolver la cuestión, ¿a qué conduciría? Hay que pedir calma y comprensión a todos, sean del color que sean, pues lo contrario o no conduce a nada o conduce al desastre o al enfrentamiento. En el Parlamento eso tienen que entenderlo todos, pues de lo contrario nos quedaríamos en la estacada o en la condena a vivir sin perspectivas. Y los políticos son las personas más preparadas y más obligadas a solucionar esta clase de problemas, cosa que ya sé que es complicada pero a la que no se puede renunciar, poque sería de tontos o de locos. Inteligencia, comprensión y paciencia son fórmulas que suelen venir muy bien para estas cosas. Pues venga.