25 de mayo de 2020
17 de agosto de 2009

ANDALUCÍA.-UNIA.- García Montero recuerda la obra de Machado en el acto de inauguración de los cursos de verano de la UNIA en Baeza

BAEZA (JAÉN) 17, (EUROPA PRESS)

El escritor y catedrático de literatura Luis García Montero pronunció hoy la conferencia inaugural de los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) programa cada año en Baeza, recordando las lecciones de vida que Antonio Machado le inspiró para su propia obra.

En este sentido, García Montero, indicó que el retrato de 'Campos de Castilla' no fue sólo una declaración ética sino "una afirmación de que su palabra poética es inseparable de su compromiso cívico". Así, los diferentes artículos que escribió el sevillano en la época son "muy claros", pues la educación de los ciudadanos y el trabajo, entendido como primer compromiso de socialización individual, "son el fundamento de una ilusión colectiva que espera un país más justo", aseguró.

García Montero insistió en que Machado trató con su obra de crear Estado y tejido social al mismo tiempo, "porque el Estado no es ajeno al tejido social sino su formulación más madura, más justa". Asimismo, recordó un artículo que Machado escribió en el periódico 'El Porvenir Castellano', en el remarcó que "mientras no se defienda el estudio del hombre del campo no se comprenderá los más rudimentarios fenómenos de la vida española".

En este sentido, el catedrático explicó que los dos elementos que empujaban en aquella época eran la política y la Iglesia, "o por decirlo más claramente los caciques y los curas, que no dirigen porque no pueden controlar lo inconsciente y arrastraron a la gente a un porvenir catastrófico en el que están ausentes las huellas de la ciudadanía".

Además, García Montero aludió a otros escritores de la época como Federico García Lorca, del que dijo que su obra 'Mariana Pineda' "no es una obra política" a pesar de lo que se pueda pensar. Para los intelectuales comprometidos y cívicos, de esta manera, la política "no formaba parte de la España real, era una farsa de España oficial, el juego de los caciques, el cambio de turno entre liberales y conservadores, las dos caras de la misma mentira", según criticó.

"Machado no habla de las dos españas de la guerra civil, de los republicanos y franquistas, de los demócratas y los reaccionarios, habla de la España de la Restauración de los liberales y conservadores, las dos españas de la misma mentira sometidas a una carencia de ciudadanía por los intereses de los caciques y de la Iglesia", expuso García Montero.

Por eso, Machado, indicó el catedrático, como tantos escritores intelectuales de su tiempo "vivió con pasión el sueño republicano, un deseo patriótico de que la nación se despertara, de que la España real se uniera con la oficial para dignificar la palabra política".

Esta es la tradición, "la estirpe machadiana" con la que García Montero quiso justificar algunas de las lecciones del mismo decisivas para su trabajo como poeta, profesor y ciudadano, haciendo hincapié a la vez, en la necesidad de preparar a los ciudadanos para que entiendan que la libertad "no es sólo la práctica de poder decir lo que se piensa sino el ejercicio de poder pensar lo que se dice", concluyó.