4 de agosto de 2020
14 de julio de 2020

Investigadores piden ampliar la red de áreas protegidas en el Mediterráneo para asegurar el futuro de tiburones y rayas

Investigadores piden ampliar la red de áreas protegidas en el Mediterráneo para asegurar el futuro de tiburones y rayas
Entre las amenazas a las que están expuestos tiburones y rayas, destacan la actividad pesquera --sobre todo la pesca de arrastre--, la contaminación y el calentamiento global - JOAN GIMÉNEZ - ARCHIVO

MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un grupo de investigadores del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona ha identificado una serie de áreas marinas que piden que sean protegidas para asegurar la conservación de los elasmobranquios (tiburones y rayas) del Mediterráneo occidental. Según los autores del estudio, estas áreas podrían ayudar a mejorar la actual red de áreas marinas protegidas en aguas españolas del Mediterráneo.

Así lo recoge un estudio publicado este mes de julio en la revista especializada 'Marine Environmental Research', en el que los autores demuestran que las áreas protegidas en la actualidad no incluyen todas las que deberían protegerse para asegurar el futuro de este grupo de especies, muchas de ellas en peligro de extinción, en el Mediterráneo occidental.

Por ello, los autores del trabajo, entre los que también se encuentran investigadores del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF), del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y de la Universidad de Queensland (Australia), proponen que se amplíe la superficie protegida del espacio marino de Tabarca-Cabo de Palos (ubicado frente a las costas de Murcia y Alicante) y del sistema de cañones submarinos occidentales del golfo de León, en el extremo nororiental de la Península Ibérica.

"Estas zonas son óptimas para la conservación de los elasmobranquios porque las frecuentan varias especies pertenecientes a este grupo y porque las diferentes actividades humanas a gestionar aquí implicarían un menor coste que en otras zonas", expone Joan Giménez, uno de los autores del estudio. De esta manera, asegura el investigador, se puede conseguir un equilibrio entre la conservación de la comunidad de elasmobranquios y el desarrollo sostenible de las actividades humanas en el medio marino.

Para la elaboración del trabajo, los investigadores analizaron datos recogidos durante la última década sobre tres especies de tiburones y dos de rayas. Esto les permitió conocer tanto su distribución como las amenazas a las que estaban expuestos, entre las cuales destacan la actividad pesquera --sobre todo la pesca de arrastre--, la contaminación y el calentamiento global.

Posteriormente, trabajaron en una serie de modelos estadísticos que les permitieron determinar qué hábitats y áreas del Mediterráneo occidental son las más favorables para estas especies de tiburones y rayas. "Este fue el punto de partida para determinar las áreas prioritarias para su conservación", explica la investigadora del CREAF Laura Cardador.

"Los diferentes escenarios de gestión evaluados en este trabajo ponen de manifiesto la presencia de determinadas áreas prioritarias para proteger a lo largo de la zona de estudio", añade Giménez en este sentido.

Los autores del estudio lamentan que la red de áreas marinas protegidas del Mediterráneo español no tiene una completa protección de los hábitats demersales, lo que hace que las especies que se encuentran en estas zonas estén también desprotegidas. Además, a la hora de definir las áreas a proteger, se sigue dando prioridad a aquellas que frecuentan las especies más carismáticas, como es el caso de las aves marinas o los cetáceos.

Los autores esperan poder ampliar esta investigación a más especies de elasmobranquios e incluir información estacional y de los movimientos de estos depredadores, lo que ayudaría a mejorar la propuesta de estas áreas marinas protegidas en un futuro.

"Con estos modelos queríamos llegar a identificar aquellas áreas del Mediterráneo occidental susceptibles de ser protegidas con la finalidad de asegurar la viabilidad de la comunidad de tiburones y rayas que habitan en ellas", comentan Joan Navarro y Marta Coll, responsables científicos de la línea de trabajo en depredadores marinos del ICM-CSIC.

La idea de ampliar la red de áreas protegidas del Mediterráneo contribuye al objetivo mundial de la Convención para la Diversidad Biológica de proteger en 2020 el 10% de la superficie marina. Asimismo, supone un halo de esperanza para unas especies que son especialmente vulnerables a la actividad humana, ya que presentan bajas tasas de fecundidad, un crecimiento lento y una madurez reproductiva tardía.

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