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  • 26 de abril de 2008

    El arzobispo de Valladolid recuerda la "precariedad" laboral pese a las propuestas "idílicas" de los partidos políticos

    VALLADOLID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

    El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez Plaza, recordó hoy en su Carta Pastoral con motivo de la liturgia de San José Obrero, que se celebrará el próximo 1 de mayo, la "precariedad" laboral que siguen sufriendo algunos trabajadores pese a los programas "idílicos" que presentaron los partidos políticos en las pasadas elecciones.

    Braulio Rodríguez expresó también su preocupación por los que carecen de trabajo y por la posibilidad real de éstos de entrar en el umbral de la pobreza y la subsiguiente exclusión social.

    En este sentido, aseguró que a pesar de la campaña electoral, repleta de "maravillosas promesas de los partidos" que pintaban "idílicas situaciones con sus programas y soluciones mágicas", existe ya un nuevo gobierno y nueva oposición, que no han cambiado el rumbo de lo apuntado por los agentes sociales y económicos.

    Por el contrario, afirmó que ahora ha llegado "la cruda realidad" con la crisis económica, por lo que se preguntó cómo los políticos resolverán los problemas reales. "Los que gobiernan en todos los niveles saben o deben saber que la situación no es fácil y deben preocuparnos más los que, más vulnerables, perderán sus puestos de trabajo", aseveró.

    Por este motivo, Cáritas diocesanas en Castilla y León y otras instituciones católicas de atención a los más desfavorecidos, en su opinión, tienen una "preocupación creciente" por cómo hacer frente a los problemas que se están presentando.

    En relación a éstos problemas, pidió a los católicos "como obispo de la Iglesia de Valladolid", un esfuerzo para no dejar solos y aislados a quienes, en recesión económica, más padecen: "los parados, los trabajadores con salarios bajos, los inactivos en edades inmediatamente anteriores a la jubilación, los jóvenes en situación de riesgo, muchos hogares monoparentales y los inmigrantes".

    Acerca de su implicación en los asuntos políticos, matizó que no era "nadie" para dar consejos a autoridades económicas o sociales, aunque sí instó a que las medidas que se tomen fueran "lo más justas posible" y que la dignidad de la persona se atendiera "lo primero" y fuera "lo último" en olvidar.