20 de noviembre de 2019
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  • 17 de junio de 2014

    Condenado a dos años de internamiento un menor que lesionó a su hijo de dos meses al fracturarle el húmero

    ALICANTE, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

    La sección segunda de la Audiencia de Alicante ha condenado a un menor de edad por fracturar el húmero a su bebé de dos meses en septiembre de 2013 en la localidad alicantina de Rojales. La sala, que le atribuye un delito de lesiones agravadas, le impone además una indemnización de 4.920 euros.

    De esta forma, la sala estima de forma parcial el recurso interpuesto por el chico condenado contra la sentencia del Juzgado de Menores número 1 de Alicante y rebaja la penal inicialmente impuesta de tres años de internamiento en régimen cerrado seguido de dos años de libertad vigilada por otros delitos de maltrato habitual y familiar.

    En este caso, los magistrados consideran que no cabe duda de la implicación del menor padre del niño en la fractura del húmero y descarta un posible conducta negligente dadas las características de los huesos de un bebé, y unas lesiones más compatibles con una acción violenta.

    Sin embargo, respecto a las otras lesiones y fracturas que presentaba el niño, señala que el menor padre del bebé está integrado en un grupo familiar del que forman parte la madre y los abuelos maternos y, si bien el progenitor era quien estaba más tiempo con el recién nacido, no era el único. De hecho, la madre alegó que cuando no estaba en el instituto también compartía los cuidados.

    "BRUSCO" EN EL TRATO

    Ninguno de los testigos presenció actos compatibles con maltrato y se limitaron a afirmar que era "brusco" en el trato con el niño. Por ello, y al no poder determinar el momento determinado en el que se produjeron las lesiones y estando varias personas al cargo del niño, "la autoría del menor es una hipótesis posible pero no es en modo alguno descartable la de un tercero".

    Los hechos se produjeron en la localidad de Rojales (Alicante). El juzgado de primera instancia que le condenó estimó probado que el menor cogía a su hijo con "movimientos bruscos, zarandeándole y apretándole" y llegó a "pellizcarle con fuerza", "pese a saber que con tales actos podía lesionarle". El juzgado también consideró probadas otras lesiones, de las que la Audiencia le atribuye la autoría de una fractura del húmero en el mes de septiembre, a los dos meses de nacer, que requirió su ingreso hospitalario.

    Ante esta situación, se decretó el "desamparo de urgencia" del niño, lo que provocó la separación de la pareja. El menor recurrió alegando que "no se practicó prueba de cargo bastante para enervar la presunción de inocencia", ya que argumentó que no había testigos directos de las agresiones imputadas y que todo se sustentaba sobre pruebas "de carácter indiciario".

    La médico argumentó que para fracturarse el húmero "se requiere un retorcimiento o un traumatismo fuerte" por "el componente cartilaginoso" de los huesos de los bebés.