4 de agosto de 2020
20 de octubre de 2008

En Galicia, donde la magia está muy extendida, hay más casos de exorcismo, según el sacerdote José Antonio Fortea

"No creo que haya ni un solo político o personaje de la vida pública poseído", afirma con motivo de la publicación de 'Memorias de un exorcista'

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

En Galicia, donde la magia está muy extendida, hay más casos de exorcismo que en otros lugares de España, según explica el sacerdote José Antonio Fortea con motivo de la publicación de su novena obra 'Memorias de un exorcista' (MR Ediciones). No en vano, el diablo posee, fundamentalmente, a quienes están "abiertos al mal" o a quienes practican espiritismo. Para evitar posesiones demoníacas, recomienda Fortea, hay que cultivar la vida espiritual y la fe.

En la otra cara de la moneda se encuentran Castilla y Valencia, "tierras más cristianas, con mayor práctica religiosa y, por tanto, con menos problemas en este campo", constata en entrevista a Europa Press el exorcista, uno de los cinco que existen en España.

Fortea, que es sacerdote, arcipreste, teólogo, exorcista y escritor, advierte de que "las grandes ciudades promueven tipos de esoterismo muy peligrosos", y constata que en el mundo, en general, hay pocos exorcistas, puesto que se trata de "un ministerio considerado excepcional, dado que no hay muchos casos a los que atender".

Los casos de influencias demoníacas son muchos más, "pero esos no tienen nada de espectacular", afirma. Pese a que no haya muchos nuevos casos de exorcismos --unos cuatro al año en España--, el padre Fortea cree que hacen falta, "al menos, más sacerdotes especializados en este tema para poder responder a las consultas de los fieles". "Es decir, tendría que haber sacerdotes que pudieran atender a la gente desde la experiencia y no desde lo que cada uno piensa sin conocer el tema a fondo", señala.

DEMANDAS CONCENTRADAS EN MADRID

En España hay cinco exorcistas, tres de ellos en la Provincia Eclesiástica de Madrid. Y es que, explica Fortea, la mayor parte de los casos de toda España son atendidos en las diócesis madrileñas (Madrid, Getafe, Alcalá de Henares). "La gente sabe que si se llama al Arzobispado de Madrid se les atiende. Eso hace que las demandas de atención se concentren aquí", asegura el exorcista.

Su maestro en la profesión es el padre Gabriele Amorth, de la Diócesis de Roma, que sostiene que Hitler o Stalin estaban poseídos. Pero él asevera: "No creo que haya ni un solo político o personaje de la vida pública poseído. La posesión es un fenómeno extraordinario que tampoco tiene que ver con la vida moral de la persona".

Los "síntomas" de los "clientes" del padre Fortea son cambio de voz, convulsiones, trances, gritos blasfemos, utilización de lenguas no conocidas por el poseído o aversión a lo sagrado. No siempre se presentan todos a la vez y el "tratamiento" pasa por rezos y llamamientos al demonio para que salga del poseído. Las sesiones normalmente duran entre media hora y tres horas y, aunque hay casos que se resuelven con una sola visita, otros se prolongan durante meses. En los quince años ejerciendo esta 'profesión', ha tratado a muchas personas necesitadas en este campo, pero no sabe a cuántas porque no lleva la cuenta.

'Memorias de un exorcista' es un libro que se basa en su diario, en el que cuenta sus experiencias desde su ordenación. "Lo que muestra --a lo largo de sus 352 páginas-- es la vida real día a día de un párroco", relata. Tras esta, su novena obra, prepara una obra teológica sobre los aspectos espirituales del exorcismo.

José Antonio Fortea Cucurull nació en Barbastro (Huesca) en 1968. Estudió Teología en Navarra y Comillas y su tesis sobre 'El exorcismo en la época actual' fue dirigida por el actual secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Madrid, monseñor José Antonio Martínez Camino, entonces secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe.

Pertenece al presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid). Compagina su trabajo como teólogo con su labor como párroco de Santa María Magdalena en la localidad de Anchuelo (Madrid), cerca de Alcalá de Henares, en cuyo centro histórico reside.