25 de octubre de 2020
20 de enero de 2020

Legionarios de Cristo en México colaborará para depurar responsabilidades tras las nuevas denuncias de abusos sexuales

MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los Legionarios de Cristo en México han trasladado este lunes su disposición a colaborar en la investigación que se pondrá en marcha tras nuevas denuncias sobre abusos sexuales "para individuar las responsabilidades personales por negligencia o encuenbrimiento".

En un comunicado, la congregación asegura estar "avergonzada" ante los presuntos abusos cometidos por el sacerdote Fernando Martínez Suárez y ante la "negligencia" en la gestión de las denuncias del pasado y por la falta de acogida adecuada a las víctimas. "Una vez más pedimos perdón a ellas y a sus familias. Nos duele su sufrimiento y deseamos aliviarlo", ha señalado.

Este anuncio se produce después de que se hayan desvelado nuevas acusaciones de abuso sexual contra niñas de una escuela de Cancún en 1993, en una carta desvelada por la agencia AP en la que una de las víctimas incrimina al sacerdote Fernando Martínez Suárez, que ya reconoció en el pasado haber abusado sexualmente de menores de edad.

Así, la Congregación se someterá a una investigación, en coordinación con el Dicasterio competente de la Santa Sede, para individuar las responsabilidades personales por negligencia o encubrimiento en este caso. "Desde ahora la Congregación de los Legionarios de Cristo y los miembros individuales de nuestro territorio que han sido mencionados públicamente en este contexto aseguran su plena colaboración con esta investigación, así como con las instancias civiles que decidan acoger las denuncias presentadas en relación con este caso", ha señalado.

La congregación ha agradecido la decisión "ágil y clara" de la Santa Sede al retirar la condición clerical a Martínez Suárez y ha anunciado que el director territorial establecerá una Comisión
interdisciplinar, con algunos miembros externos a la Congregación, para dar "acogida, escucha y seguimiento" a las víctimas y "proponer las medidas necesarias para reparar el daño que han sufrido".

En el marco de este caso, un sacerdote del territorio de México ha renunciado a su participación en el Capítulo General de Congregación. En una carta personal, anuncia su renuncia y hace hincapié en que "en ningún momento" encubrió los abusos, que, según dice, "llegaron a ser de conocimiento común".

"Espero de todo corazón que mi petición de ser dispensado de la participación en el capítulo general pueda aliviar en algo el sufrimiento de las víctimas y que como Congregación podamos salir al encuentro de ellas y contribuir a la sanación de las heridas", ha señalado.

Asimismo, ha indicado que son "imprescindibles" la
comunicación y la colaboración con las autoridades y comisiones de la
Conferencia del Episcopado Mexicano, "según las tareas y competencias
que corresponden a cada uno, en bien de la comunión y misión de la
Iglesia en México". "Buscaremos intensificar el habitual diálogo e
intercambio", ha apostillado.

Finalmente, ha reafirmado su compromiso de poner en práctica los
estándares de ambientes seguros que desde 2015 guían su acción
pastoral y el esfuerzo para garantizar la prevención del abuso de
menores y la respuesta a las denuncias.

DENUNCIAS ANTERIORES

El sacerdote Fernando Martínez Suárez abusó sexualmente de al menos ocho menores entre 1990 y 1993, según una investigación encargada por los Legionarios de Cristo, que fue solicitada por la congregación el pasado mes de mayo ante las acusaciones por abuso sexual a menores presentadas contra este sacerdote, que estuvo destinado en Salamanca entre 1993 y 2016 y después de que la presentadora de televisión mexicana Ana Lucía Salazar denunciara en sus redes sociales que había sufrido abusos por parte de este sacerdote miembro de los Legionarios de Cristo cuando tenía 8 años.

En concreto, el documento determinaba la responsabilidad personal de Marcial Maciel que fue superior general hasta 2005 y que, según precisa la congregación, abusó de Fernando Martínez en Ontaneda y Roma en verano y otoño de 1954, cuando tenía 15 años.

Más adelante, según la congregación, Maciel decidió trasladarlo de un lugar a otro, aunque sabía que Martínez a su vez había cometido abusos; y desoyendo las reservas del superior territorial y la propia petición del sacerdote, lo nombró director del colegio de Cancún, donde volvió a abusar de al menos seis niñas de entre 6 y 11 años. Después, estuvo destinado en Salamanca entre 1993 y 2016.