4 de diciembre de 2020
26 de agosto de 2018

El Papa clausura su viaje a Irlanda con una misa multitudinaria en la que pide a los católicos vencer "la hostilidad"

ROMA, 26 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha llamado a los católicos a seguir dando testimonio a pesar de la "indiferencia" y la "hostilidad" en una misa multitudinaria en el Phoenix Park de Dublín con la que ha clausurado su viaje de dos días a Irlanda.

"No nos dejemos influenciar o desanimar jamás ante la mirada fría de la indiferencia o los vientos borrascosos de la hostilidad", ha reclamado en esta celebración, con la que ha puesto el broche de oro a los eventos programados para el Encuentro Mundial de Familias.

Ante más de medio millón de personas, el Papa ha defendido que solo el amor -entendido como Cristo ama a los fieles- "puede salvar el mundo de la esclavitud del pecado, del egoísmo, de la codicia y de la indiferencia hacia las necesidades de los menos afortunados".

Por ello, ha llamado a las familias cristianas a dar testimonio para así "derribar las barreras" y "reconciliar al mundo con Dios" de manera que se convierta en "una única familia humana que vive junta en la justicia, la santidad y la paz".

Bajo esta óptica ha citado el ejemplo de San Columbano, un abad irlandés que nació en torno al año 543 en la provincia de Leinster (sudeste de Irlanda) y que se hizo peregrino para evangelizar a las gentes de las Galias.

Sobre él ha destacado que su plan misionero "no estaba basado en métodos tácticos o planes estratégicos, sino en una humilde y liberadora docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo".

Y ha añadido: "Su testimonio cotidiano de fidelidad a Cristo y entre ellos fue lo que conquistó los corazones que deseaban ardientemente una palabra de gracia y lo que contribuyó al nacimiento de la cultura europea. Ese testimonio permanece como una fuente perenne de renovación espiritual y misionera para el pueblo santo y fiel de Dios".

Sin embargo, el Papa ha reconocido que no es fácil dar testimonio de la Buena Noticia y ha pedido a los cristianos que reconozcan "humildemente" y con honestidad que encuentran "duras las enseñanzas de Jesús".

"Qué difícil es perdonar siempre a quienes nos hieren. Qué desafiante es acoger siempre al emigrante y al extranjero. Qué doloroso es soportar la desilusión, el rechazo o la traición. Qué incómodo es proteger los derechos de los más frágiles, de los que aún no han nacido o de los más ancianos, que parece que obstaculizan nuestro sentido de libertad", ha agregado.

En este sentido, ha recordado a los católicos que "con los sacramentos del bautismo y de la confirmación, cada cristiano es enviado para ser un misionero". "Toda la Iglesia en su conjunto está llamada a "salir" para llevar las palabras de vida eterna a las periferias del mundo", ha manifestado.

LOS ABUSOS, EJE DE LOS DISCURSOS

El pontífice ha concluido así su viaje Irlanda, la primera visita al país europeo de un papa en 39 años, en el que ha afrontado el tema de los abusos sexuales a menores por parte del clero católico al manifestar en su primer discurso el "fracaso de las autoridades eclesiásticas" al respecto.

Además, en un insólito mensaje que ha leído ante los miles de católicos congregados en el Phoenix Park antes de la misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias, el Papa ha pedido perdón este domingo por los abusos de poder, de conciencia y sexuales por parte de miembros de la Iglesia.

"Pedimos perdón. El Señor mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compunción, y nos dé la fuerza para comprometernos en trabajar para que nunca más suceda y para que se haga justicia", ha señalado Francisco.

El sábado, el Papa se reunió en la Nunciatura de la capital irlandesa con 8 víctimas de esta lacra que ,según destapó el informe de la Comisión Murphy, implicó a decenas de curas y religiosos de la arquidiócesis de Dublín durante 4 décadas.

El Papa también ha aprovechado su participación en el Encuentro Mundial de Familias para defender la institución del matrimonio y ha arremetido contra el aborto al señalar que el crecimiento de una "cultura del descarte" materialista ha creado una sociedad cada vez "más indiferente ante los pobres y los miembros más indefensos de la familia humana, incluso de los no nacidos, privados del derecho a la vida".