30 de octubre de 2020
25 de septiembre de 2019

El Papa dice que la calumnia y los chismorreos son un "cáncer diabólico" que puede destruir una comunidad eclesial

ROMA, 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha dicho que la calumnia y los chismorreos son un "cáncer diabólico" que puede destruir una comunidad eclesial durante la audiencia general que presidió en la plaza de San Pedro del Vaticano ante miles de fieles y peregrinos

"La calumnia mata siempre. Este 'cáncer diabólico', que nace de la voluntad de destruir la reputación de una persona, agrede también al resto del cuerpo eclesial y lo daña gravemente cuando, por intereses mezquinos o para cubrir las propias incapacidades, se une a ello para mancillar a alguien", ha advertido Francisco.

El Pontífice ha dedicado su catequesis a explicar, con base en la lectura del Evangelio de los Hechos de los Apóstoles, las dificultades que afrontaban las primeras comunidades cristianas para "armonizar las diferencias" en su interior de manera que no se produjeran enfrentamientos ni divisiones.

Así, ha recordado que la comunidad, además de acoger a los judíos, también acogía a griegos y a personas provenientes de la diáspora, con culturas y sensibilidades propias, así como a personas con otras religiones. "Hoy nosotros decimos 'paganos', y eran acogidos", ha manifestado. De este modo, ha descrito como esta situación generaba "frágiles y precarios equilibrios" que hicieron surgir la cizaña. "¿Y cuál es la peor de las cizañas que destruye una comunidad? La cizaña de las murmuraciones: los griegos murmuraban por la desatención de la comunidad hacia sus viudas", ha determinado.

Ante esta circunstancia, los apóstoles iniciaron un proceso de discernimiento y "encontraron un modo para subdividir las diferentes obligaciones para un crecimiento sereno del entero cuerpo eclesial y evitar los descuidos tanto en la propagación del Evangelio como en el cuidado de los miembros más pobres".

Así, ha explicado cómo instituyeron un núcleo de "siete hombres de buena reputación, llenos de Espíritu y de sabiduría" para proclamar la palabra de Dios. Tal y como ha relatado, surgió la figura de los diáconos que son el ejemplo de la "armonía entre el servicio de la Palabra y el servicio de la caridad representa la levadura que hace crecer el cuerpo eclesial".

El Papa ha dejado claro que el "diácono no es un sacerdote de segunda". "Los diáconos se crearon para el servicio. El diácono no es para el altar, es para el servicio. Es el custodio del servicio en la Iglesia. Cuando a un diácono le gusta ir mucho al altar, se equivoca. Ese no es su camino", ha concluido.