9 de diciembre de 2019
12 de septiembre de 2019

El Papa pide a los obispos "sobriedad" frente a un mundo diseñado para "satisfacer necesidades secundarias"

ROMA, 12 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha pedido a los obispos "sobriedad" frente a un mundo diseñado para "satisfacer necesidades secundarias" al tiempo que ha advertido que la Iglesia se pierde si no vive con "la ternura vivificante del Buen Pastor".

"La sobriedad de los obispos será también así, en un momento en que en muchas partes del mundo todo se reduce a un medio para satisfacer necesidades secundarias, que envuelven y esclerotizan el corazón", ha señalado ante varios nuevos miembros del Colegio Episcopal, que del 4 al 11 de septiembre participaron en un curso organizado por las congregaciones para los Obispos y las Iglesias Orientales en Roma.

El Papa ha incidido en que otro de los pilares en los que se basa el ministerio episcopal es en la cercanía a la gente, algo que según ha dicho, "no es retórica" porque no está basado en "proclamas autorreferenciales", sino en "disponibilidad real".

"Dios nos sorprende y a menudo ama alterar nuestra agenda: prepárate para esto sin temor. La proximidad conoce verbos concretos, los del buen samaritano: ver, es decir, no desviar la mirada, y fingir que nada ha pasado, no dejar a la gente esperando y no esconder problemas debajo de la alfombra. Así que, hacerse cercanos, estar en contacto con las personas, dedicarles más tiempo a ellas que estar trabajando en el escritorio, no temer el contacto con la realidad, del conocer y abrazar. Luego envolver las heridas, hacerse cargo, cuidarlas, desprenderse", ha asegurado.

Para el Papa, también es fundamental que el obispo cuide la cercanía con Dios porque es "la fuerza para dar vida, para acercar el Amor al amor". De este modo, ha dejado claro que la misión del obispo es "ser para la Iglesia y para el mundo los sacramentos de la proximidad de Dios". "Uno no puede comunicar la cercanía de Dios sin experimentarlo, sin experimentarlo todos los días", ha dicho.

Por ello, ha enfatizado que la labor de los obispos es que "nadie sienta a Dios distante" y sobre todo que "nadie lo tome como pretexto para levantar muros, derribar puentes y sembrar el odio". "Tenemos que anunciar con la vida una medida de vida diferente a la del mundo: la medida de un amor sin medida, que no busca su propio beneficio y sus propias ventajas, sino el horizonte ilimitado de la misericordia de Dios".

Finalmente, ha instado a los obispos a ser "cercanos" también con los sacerdotes, a quienes les ha pedido que "abracen, agradezcan y animen en su nombre" porque según ha dicho- "también están expuestos a un mundo hostil".