28 de enero de 2020
20 de octubre de 2019

El Papa reclama una Iglesia misionera que ni conquista, ni obliga, sino que comparte la alegría

ROMA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha reclamado una Iglesia misionera que no conquista, ni obliga, sino que comparte la alegría al tiempo que ha subrayado que sólo se "anuncia bien" cuando se vive como discípulo.

"El discípulo sigue cada día al Maestro y comparte con los demás la alegría del discipulado. No conquistando, obligando, haciendo prosélitos, sino testimoniando, poniéndose en el mismo nivel, discípulos con los discípulos, ofreciendo con amor ese amor que hemos recibido", ha señalado Francisco.

El pontífice ha hecho estas consideraciones en la misa que ha presidido en la basílica de San Pedro del Vaticano con ocasión de la Jornada Mundial de Misiones que la Iglesia celebra este domingo 20.
Esta celebración coincide con el desarrollo de Sínodo por la Amazonía, en el que precisamente se está discutiendo sobre los nuevos caminos de evangelización que debe abrir la Iglesia en esa región donde la falta de sacerdotes y las largas distancias lo hacen difícil.

El Papa ha dejado claro que la misión consiste en "dar aire puro, de gran altitud, a quien vive inmerso en la contaminación del mundo". Así ha pedido a los misioneros que muestren "con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos y no se cansa nunca de
ninguno".

El Papa ha también ha reivindicando una Iglesia misionera que renuncia a las cosas materiales que "empequeñecen el corazón" y crean indiferencia. En este sentido ha comentado que en la montaña "no se puede subir bien si se está cargado de cosas, así en la vida es
necesario aligerarse de lo que no sirve".

"Es también el secreto de la misión: para partir se necesita dejar, para anunciar se necesita renunciar. El anuncio creíble no está hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empequeñecen el corazón, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo inútil que ahoga el corazón y encuentra tiempo para Dios y para los demás", ha manifestado.

Bajo esta óptica ha instado a los católicos a preguntarse: "¿Cómo es mi subida? ¿Sé renunciar a los equipajes pesados e inútiles de la
mundanidad para subir al monte del Señor?".

NO SÓLO A SU GRUPITO

El Papa ha hecho hincapié en que los testigos de Jesús nunca deben buscar "ser destinatario de un reconocimiento de los demás, sino que es él quien debe dar amor al que no conoce al Señor." El testigo de Jesús va al encuentro de todos, no sólo de los suyos, de su grupito.

Jesús también te dice: "Ve, ¡no pierdas la ocasión de testimoniar!". Hermano, hermana: El Señor espera de ti ese testimonio que nadie puede dar en tu lugar", ha referido.

De este modo ha incidido en que "los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida".

El pontífice también ha pedido a los misioneros que vayan "más allá de las aduanas humanas, más allá de los particularismos fundados en egoísmos que no agradan a Dios". Y a este respecto ha añadido: "Todos, porque cada uno es un tesoro precioso y el sentido de la vida es dar a los demás este tesoro. Esta es la misión: subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos.
Subir y bajar: el cristiano, por tanto, está siempre en movimiento".

La Iglesia envió el año pasado 11,7 millones de euros a los territorios de misión, en los que trabajan 11.000 religiosos españoles.

Según detalló Obras Misioneras Pontificias (OMP), una red mundial al servicio del papa para apoyar la misión de la Iglesia, con esa cantidad recaudada entre los fieles españoles se pudieron financiar un total de 599 proyectos en 68 países.