18 de octubre de 2019
18 de julio de 2009

Los restos del sacerdote Mariano Arroyo se encuentran ya en España y llegarán por la noche a su pueblo natal

El velatorio y la capilla ardiente se instalarán en la residencia de mayores de Carrejo

SANTANDER, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los restos mortales de Mariano Arroyo, el sacerdote cántabro que fue asesinado el pasado lunes en Cuba, se encuentran ya en España. En torno a las dos menos días de la tarde, tal y como estaba previsto, el féretro con su cuerpo ha llegado al aeropuerto de Barajas.

Por su parte, la llegada del cuerpo de Mariano Arroyo a su pueblo, Cabezón de la Sal (Cantabria), se espera en torno a las diez de la noche, ya que primero deben hacerse una serie de trámites que tardan entre tres y cuatro horas y el transporte se hará en un furgón que irá directamente a esta localidad, según explicó a Europa Press el párroco de la iglesia de San Martín, Pedro María Salvador.

El velatorio del sacerdote de Cabezón de la Sal se instalará en la residencia de mayores de Carrejo, el mismo lugar donde se habilitará la capilla ardiente, que no se abrirá oficialmente hasta este domingo a las 10.00 horas.

En su localidad natal se oficiará este domingo, ya a las cinco de la tarde, su funeral, que será en la iglesia parroquial de San Martín, presidido por el obispo de Santander, Vicente Jiménez. También se espera que acuda representación del Arzobispado de Madrid, ya que el cántabro era sacerdote diocesano de Madrid.

Arroyo fue encontrado muerto el pasado lunes, apuñalado y quemado, en una de las habitaciones de la iglesia de Nuestra Señora de Regla, en Cuba, de donde era párroco, y es el segundo cura español que muere en Cuba en lo que va de año.

Actualmente hay 180 misioneros cántabros repartidos por el mundo, y en Cuba hay tres diocesanos dependientes del Obispado de Santander.

Mariano Arroyo había nacido en 1935 en la localidad cántabra de Cabezón de la Sal, y fue ordenado sacerdote, en 1960, en Comillas. De 1962 a 1968 fue misionero en Santiago de Chile. En 1969 se trasladó a Madrid, donde trabajó en la parroquia de María Mediadora hasta 1979, fecha en la que regresó a Chile. En 1983 pidió y le fue concedida la incardinación en la archidiócesis de Madrid.

Su trabajo misionero en América Latina lo ha desarrollado a través de la OCSHA. Tanto en sus estancias en Chile como en la diócesis de San Cristóbal de la Habana (Cuba), siempre estuvo integrado en los respectivos presbiterios diocesanos y a disposición del obispo de la diócesis.

En Cuba, el cardenal de La Habana le fue encomendando diversas tareas pastorales: en 1998, párroco de Nuestra Señora del Pilar, y en diciembre de 2004, rector y párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla, donde permaneció hasta su muerte.

Asimismo, en La Habana fue asesor del Movimiento de Trabajadores Cristianos, y director del Instituto de ciencias religiosas 'Padre Félix Varela'. También formó parte del Consejo Nacional de Misiones.

(EUROPA PRESS)