23 de octubre de 2019
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  • 25 de enero de 2009

    Rouco considera que usar espacios públicos para "hablar mal de Dios es "un abuso que condiciona la libertad religiosa"

    Pide a las autoridades competentes que tutelen el derecho de los ciudadanos a no ser menospreciados y atacados por su fe

    MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal (CEP) Antonio María Rouco Varela afirmó hoy que "la utilización de espacios públicos para hablar mal de Dios ante los creyentes es un abuso que condiciona injustamente el ejercicio de la libertad religiosa".

    Después de que ciudades como Barcelona o Madrid hayan vivido el debate de incluir o no incluir publicidad religiosa en los autobuses urbanos, Rouco Varela señaló que los católicos respetan y aman a todos los hombres e incluso a los que dicen que no creen en Dios. "Los católicos respetamos y amamos a todos los hombres, también a quienes dicen que no creen en Dios", por lo que "no es aceptable que se diga o se insinúe que los que creemos en Dios vivimos preocupados por ello. La fe no es fuente de preocupación insana, sino de consuelo y de libertad", aseguró en su alocución semanal.

    "Como pastores de la Iglesia, a los que incumbe la grave responsabilidad de invitar a todos a la fe en el Dios del amor, no podemos por menos de mostrar nuestro dolor por la propaganda que falsea la imagen de Dios presentándole como un probable invento de los hombres que no les deja vivir en paz. Desfigurar la verdad de Dios, mofarse de su amor, significa en realidad perjudicar la causa del hombre", consideró el cardenal arzobispo de Madrid.

    Por ello, apuntó que "no es justo obligar a quienes tienen que hacer uso de esos espacios, sin alternativa posible, a tener que soportar mensajes que hieren su sentimiento religioso" y apeló a "las autoridades competentes para que tutelen como es debido el derecho de los ciudadanos a no ser menospreciados y atacados en sus convicciones de fe". "La libertad de expresión ha de ser tutelada", indicó y añadió que "los medios públicos no deberían ser utilizados para socavar derechos fundamentales, tampoco el de los creyentes a no ser heridos y ofendidos en sus convicciones".

    En opinión del cardenal arzobispo de Madrid, "las ciudades de Roma, Milán y Zaragoza han sabido compaginar la tutela de los derechos de libertad religiosa y de libertad de expresión y no han cedido espacios urbanos para usos lesivos de la libertad religiosa y del sentimiento de los creyentes". "Un buen ejemplo para Madrid y otras ciudades de España que se enfrentan a situaciones semejantes", apostilló.

    "Los católicos no nos escandalizamos ni nos sorprendemos de que haya quien no conozca verdaderamente a Dios o quien de palabra o de hecho oponga resistencia a su amor", aseveró. "Ésa es la suerte de Dios en este mundo, como nos enseñó el Señor, quien también nos predijo la contradicción, el menosprecio y aún la muerte por su nombre", afirmó y destacó que "es tradición cristiana de la primera hora, recientemente recordada por el Papa, el ofrecimiento del propio sufrimiento a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, que, unido al suyo de la cruz, adquiere un valor reparador y redentor".

    "Que sepamos pues asumir con seriedad y mansedumbre estas heridas a nuestra fe, al tiempo que pedimos al espíritu de fortaleza para contribuir sinceramente al bien común con el amor a la verdad, expresado en su testimonio y proclamación valientes!", concluyó.