30 de marzo de 2020
18 de marzo de 2014

El Vaticano quiere que en adelante no haya ninguna otra ocasión de que el IOR dañe su reputación, según el cardenal Marx

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

El cardenal Reinhard Marx, miembro del G-8 Vaticano que asesora al Papa en el gobierno de la Iglesia y la reforma de la Curia, coordinador del recién creado Consejo de Economía del Vaticano y nuevo presidente de los obispos alemanes, ha indicado que "en los próximos meses" se decidirá lo que sucede con el Instituto para las Obras de Religión (IOR) pues no quieren que haya en adelante "ninguna otra ocasión" para que "dañe la reputación de la Santa Sede".

"No se ha tomado todavía ninguna decisión. La Comisión instituida el pasado verano para la reforma del IOR ha presentado algunas opciones, que todavía han de ser examinadas. Cuento con que en los próximos meses se decidirá lo que sucede con el Instituto. Queremos que en adelante no haya ninguna otra ocasión de que el IOR dañe la reputación de la Santa Sede", precisa en una entrevista que será publicada en el número de abril de la revista Palabra y adelantada por Europa Press.

Ene este sentido, también aclara que "el verdadero banco del Vaticano" será "la llamada Administración del Patrimonio de la Santa Sede, el APSA", aunque ha añadido que todo esto se aclarará con más exactitud "dentro de poco".

Además, sobre la creación de una Secretaría de Economía y un Consejo de Economía del Vaticano, indica que esta decisión fue tema de conversación en el Consejo de Cardenales, en presencia del Papa Francisco, y que todos apoyaron esa decisión "de manera unánime" en favor de la "transparencia".

"La institución de un ministerio de finanzas en la Curia es una innovación profunda en la historia de la Santa Sede. En adelante, la administración del dinero será transparente y ajustada a los estándares internacionales", apunta, al tiempo que añade que "en algún momento tenían que "hacer limpieza", para poder dedicarse al resto de asuntos importantes.

El trabajo en el Consejo de ocho cardenales, según explica, se desarrolla en una "atmósfera de trabajo francamente buena y llena de confianza". En las reuniones, según indica, el Papa está sentado a la mesa "todo el tiempo", interviene ocasionalmente, introduce puntos actuales que no están en el orden del día y "se alegra" al escuchar diferentes puntos de vista.

A su juicio, Francisco "quiere dar a la Iglesia un nuevo dinamismo" y "ya lo está consiguiendo". Con él, según destaca, "se ha abierto paso una nueva atmósfera de apertura, pueden verse nuevas oportunidades", aunque puntualiza que en todo ello el Papa "se sitúa en la Tradición de la Iglesia" pues "no quiere una ruptura". El cardenal apunta que la nueva ordenación de la Curia es una señal de ese deseo.

En cuanto al Papa Emérito Benedicto XVI, afirma que le encuentra "muy lúcido y atento" y que en su último encuentro en febrero pudieron "disfrutar y reír juntos, como antes". El cardenal Marx admite seguir "profundamente impresionado" por su acto "revolucionario" al renunciar, "una decisión valiente y realmente histórica". Además, se muestra convencido de que la profundidad de su pensamiento "todavía no ha sido agotada y sigue siendo una orientación importante para el camino de la Iglesia".

FAMILIAS QUE SE VEN SOLO POR 'SKYPE'

Acerca de la situación de los divorciados vueltos a casar, el cardenal alemán asegura que "la Iglesia debe continuar y continuará manteniendo la indisolubilidad del matrimonio" aunque cree que la intervención del Cardenal Kasper en el Consistorio es "digna de consideración" y "vale la pena debatirla, en el sentido de que habría que continuar desarrollando la doctrina de la Iglesia en este ámbito sin romper con la tradición".

Concretamente, sobre la familia, advierte de que en algunas regiones de la tierra "las familias se ven sometidas a la presión de un capitalismo destructivo y desatado" hasta el punto de que "algunas familias viven desgajadas durante años porque el padre o la madre han de salir al extranjero a ganar dinero". "Solamente se ven por 'skype', en la pantalla del ordenador. ¡Es terrible!", exclama.