16 de octubre de 2019
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  • 11 de marzo de 2009

    Un colombiano recibe en Madrid una brutal paliza a manos de un joven por motivos racistas

    MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

    El pasado viernes, 6 de marzo, la jornada laboral de Hernán Alonso, colombiano de 32 años, como agente inmobiliario acabó más tarde de lo normal y no por haber conseguido más clientes. Un vecino de un edificio de Fuenlabrada, en el que iba a repartir propaganda, le dio una brutal paliza por ser inmigrante. "Pancho de mierda, fuera de aquí. Si vuelves te mato", le gritaba un joven de unos 25 años mientras le propinaba patadas y puñetazos en la cara.

    Tras ocho años de residencia en España y después de haber trabajado como ayudante de cocina, camarero y jardinero, Hernán, por fin, ha conseguido permanecer en la misma empresa durante cinco años seguidos y, en todo este tiempo, nunca se había sentido discriminado por ser de otro país. Pero el pasado viernes, según relató a Europa Press Televisión, una mujer le salvó la vida reteniendo al agresor.

    Hernán fue a entrar al edificio de Fuenlabrada para meter un folleto en una vivienda aprovechando que un vecino iba a acceder a su casa, pero este le negó el permiso de entrada y le dijo que hasta que no le abriera otro vecino no entraría . En cuanto lo consiguió, se abalanzó por la espalda sobre su cuello y le comenzó a agredir.

    "CREÍ QUE ME IBA A ECHAR EL PERRO ENCIMA".

    Sorprendido y casi en estado de 'shock', Cortés se cubrió la cara como pudo por que el joven comenzó a darle "patadas y puñetazos muy fuertes". Cuando trató de salir del portal, el agresor le empujó por la espalda contra la puerta del edificio y Hernán rompió el cristal con su propia mano. El joven continuaba embistiéndole por la espalda.

    "Cuando recibí los golpes en los ojos perdí la visión. Con todos los golpes se me fueron las luces, como si tuviera ceguera", aseveró.

    De toda la gente que había observando la paliza desde el parque infantil contiguo al edificio, tan sólo una mujer de unos 40 años se acercó al portal para detener al atacante. Gracias a ella y a otra señora que llamó a la Policía, Cortés dejó de recibir golpes. El joven subió a su casa, cogió al perro y bajó para darle un paseo. "Pasó detrás de mí mirándome desafiantemente. Creí que me iba a echar el perro encima", recordó.

    Mientras los agentes policiales llevaban a la víctima a los servicios de urgencias, observaron cómo el agresor volvía de darle el paseo a su can y le detuvieron para hacerle un reconocimiento médico y, después, trasladarle da comisaría para prestar declaración. "Estará suelto hasta que salga el juicio", se aquejó Hernán.

    Mientras tanto, en casa su mujer no era consciente de lo ocurrido hasta que Hernán volvió sobre las once de la noche. No quería alarmarla porque tienen un hijo pequeño y no sabía cómo iba a reaccionar. Cuando llegó a casa "el asombro fue tremendo", su mujer le examinó de arriba abajo por si acaso a los sanitarios se les hubiera pasado algo. El niño todavía hoy no sabe lo que le ocurrió a su padre. "Se le ha dado otra versión", indicó.

    "QUIERO SEGUIR ADELANTE CON MI OBJETIVO".

    Hernán ha visto muchos reportajes en la televisión sobre "compatriotas" que han recibido "palizas sin motivo", pero nunca se había imaginado ser el protagonista de uno. "Decíamos, menos mal que no eramos nosotros. Pero ha llegado el momento y he sido yo el que estaba ahí", se lamentó.

    A pesar de lo ocurrido, a Hernán no se le quitan las ganas de seguir viviendo en España y continuar "adelante" con su "objetivo": rehacer su vida en su país natal, conseguir "un techo donde vivir" y un trabajo estable.

    "Espero que esto no le vuelva a pasar a ninguna persona, ni por ser sudamericano ni por ser de ningún sitio. Una persona no tiene porqué agredirte por llamar a una puerta", concluyó.