14 de octubre de 2019
7 de septiembre de 2009

Los detenidos en la batalla campal de Pozuelo (Madrid) pasan a disposición judicial por desórdenes públicos

POZUELO DE ALARCÓN (MADRID), 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

La veintena de jóvenes, entre ellos siete menores, detenidos la noche del sábado tras una multitudinaria reyerta ocurrida en las fiestas patronales de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón se encuentran a disposición judicial, informó a Europa Press la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Los menores pasaron ayer a disposición de la Fiscalía, mientras que los trece adultos arrestados fueron trasladados esta mañana a los Juzgados de Pozuelo de Alarcón. Se les acusa de desordenes públicos, alteraciones y atentado a agente de la autoridad por los graves daños en el mobiliario urbano y el incendio de varios vehículos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La batalla campal se saldó con 20 detenidos, siete de ellos menores, y diez policías heridos, en concreto dos de la Comisaría de Pozuelo, un municipal y siete agentes de la UIP. Dos de ellos tienen lesiones graves, por lo que fueron trasladados al hospital.

Según la Policía, hacia las 2.15 horas de esta madrugada los agentes del dispositivo especial de seguridad de Pozuelo, integrado por Policía Municipal y Policía Nacional tanto de la comisaría del municipio como de la Unidad de Intervención Policial (UIP), recibieron un aviso para la calle Camino de las Huertas.

Allí, un joven que había sido agredido con una botella y presentaba heridas en la cabeza solicitó ayuda médica. Los sanitarios lo trasladaron al Hospital Puerta de Hierro y los agentes se quedaron patrullando por la zona.

Hacia las 3 horas, cuando los 'botellones' debían dispersarse, un grupo de chavales comenzó a tirar piedras y botellas contra los agentes y contra el vehículo policial de la UIP. A partir de ahí, según las fuentes, "todo el mundo empezó a desmadrarse, muchos como consecuencia de encontrarse bajo la influencia del alcohol".

Durante tres horas se produjo una batalla campal en Pozuelo que obligó al retén policial a pedir incluso refuerzos a Madrid. Los avisos por megafonía y con los lanzadestellos no evitaron que los agentes tuvieran que utilizar salvas al aire y pelotas de goma para dispersar a la masa.

Sin embargo, los jóvenes continuaron durante tres horas más destrozando el mobiliario urbano --cristales de marquesinas de autobuses y señales de tráfico--, e incluso prendieron fuego a contenedores y papeleras, y a un coche policial. También dañaron dos vehículos camuflados, una furgoneta de la UIP y varios coches de la Policía Local.

Hacia las 4.30 horas, unas 200 personas llegaron incluso a intentar entrar en la Comisaría saltando el muro perimetral, aunque "gracias al dispositivo de seguridad de la comisaría y a la UIP no consiguieron hacerlo", explicaron las fuentes.