14 de agosto de 2020
30 de mayo de 2008

Un hombre denuncia que cuatro policías nacionales se presentaron en su casa de Madrid y le dieron una paliza

Respaldado por el Sindicato Obrero Inmigrante llevará el caso ante la Fiscalía General

MADRID, 30 May. (EUROPA PRESS) -

Renzo Pirca Martínez, un peruano nacionalizado y vecino de Usera (Madrid), asegura haber recibido una brutal paliza el pasado 8 de mayo a manos de cuatro policías nacionales que se presentaron en su casa a primera hora de la mañana y, sin causa aparente, la emprendieron a golpes contra él.

Los hechos, documentados con fotografías que muestran sus heridas y el estado en el que quedó el apartamento tras el oscuro episodio, son ahora respaldados por el Sindicato Obrero Inmigrante, que denunciará la semana que viene el caso ante la Fiscalía General.

Los hechos ocurrieron el pasado domingo 11 de mayo hacia las 08.30 horas cuando la víctima se encontraba sola, ya que su compañero de piso se había marchado poco antes de las 5.30 horas a trabajar. Según explicó Renzo en declaraciones a Europa Press, cuatro agentes de Policía Nacional llamaron a su puerta y le exigieron que abriese, por lo que él se levantó y les hizo pasar.

Sin explicación, los agentes le pidieron todo tipo de documentación que él no poseía, por lo que le informaron de que estaba detenido. En ese momento, Renzo decidió llamar a su abogado para informarle de lo que estaba sucediendo en su casa, pero en cuanto se dio la vuelta para dirigirse al teléfono los policías se abalanzaron sobre él y comenzaron a propinarle porrazos y puñetazos en todo el cuerpo, según relató. Mientras Renzo se cubría con una mano, con la otra seguía intentado contactar con su abogado.

En un momento de la paliza, Renzo dejó de ver por el ojo izquierdo. Los agentes se detuvieron y uno de ellos, según el testimonio de la víctima, sacó su arma reglamentaria y le espetó: "No te muevas o te mando en un cajón a tu país". Después, volvieron a agredirle, le esposaron y ole condujeron al salón.

"NO SABES CON QUIÉN TE HAS METIDO"

Una vez allí, uno de los agentes se acercó a su oído y le susurró: "No sabes con quién te has metido". Esta afirmación es lo que ha hecho pensar a Renzo que la agresión tenga algo que ver con su ex pareja, una mujer que, asegura, le abandonó por otro hombre llevándose todo el dinero que tenían ahorrado para su boda. Por eso, la víctima cree que uno de los agentes o alguien cercano a ellos puede ser la nueva pareja de su ex novia.

Le agredieron de nuevo, por lo que Renzo perdió el conocimiento, pero recobró la consciencia cuando estaba dentro de un coche patrulla, desde donde pudo ver la matrícula de uno de los coches policiales. Los agentes le llevaron a un centro de salud cercano donde recibió tratamiento para las heridas producidas por la agresión, entre ellas una gran brecha en la cabeza. El médico le entregó un parte de lesiones y le derivó al Hospital 12 de Octubre, ya que la contusión del ojo era tan grave que si no le operaban podía perderlo.

Mientras le operaban y se recuperaba, el parte de lesiones que le habían hecho en el ambulatorio desapareció, aunque Renzo asegura que fue alguno de los agentes que le custodiaba quien se lo quitó. La víctima estuvo custodiada durante su estancia en el centro sanitario por lo que pudo escuchar cómo los policías hablaban entre ellos y decían cosas como "Esta gentuza, de aquí a Barajas y de Barajas a su país". Aunque otros agentes "más sensibles" afirmaban que sus compañeros "se habían pasado tres pueblos".

El 14 de mayo Renzo recibió el alta médica aunque aún no se encontraba bien porque "los agentes presionaron al médico". Desde el Hospital le llevaron directamente al juicio, "descalzo" tal y como presuntamente le habían sacado de su casa, donde no fue capaz de hablar porque "tenía la cara paralizada y aún estaba aturdido".

Los cuatro policías de la Comisaría de Usera implicados en los hechos han presentado a su vez partes de lesiones asegurando que fue Renzo quien les agredió a ellos. Por su parte, Renzo ha aportado fotos en las que se puede apreciar cómo su ropa y su habitación quedaron totalmente ensangrentadas y su cara desfigurada.

"Aún siento mareos y me duele todo el cuerpo", afirmó. Pero lo peor para él son las secuelas psicológicas, ya que le hicieron sentir como un ciudadano "sin derechos". Aún se emociona cuando explica cómo fue detenido, apaleado y estuvo a punto de perder un ojo "sin haber hecho nada".

El abogado de Renzo y el Sindicato Obrero Inmigrante, al que pertenece, trabajan ahora conjuntamente en una denuncia contra los cuatro agentes por esta agresión que presentarán públicamente la semana que viene ante la Fiscalía General.