26 de enero de 2020
  • Sábado, 25 de Enero
  • 3 de junio de 2009

    La mujer asesinada el pasado viernes en Ciudad Real murió por un 'shock' traumático tras recibir más de 50 golpes

    CIUDAD REAL, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

    La mujer rumana, Ramona N.C., de 29 años, supuestamente asesinada por su marido en Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) en la noche del 29 de mayo de 2007 murió a consecuencia de un 'shock' traumático después de haber recibido más de 50 golpes.

    Así lo confirmaron hoy los forenses que levantaron el cadáver y que hicieron la autopsia en la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Ciudad Real contra su marido, Zoltan Cordovan, de 33 años, para el que el fiscal pide 26 años por los delitos de asesinato, malos tratos, e incumplimiento de los deberes familiares.

    Los forenses señalaron que la mujer fue golpeada en prácticamente todo su cuerpo, siendo especialmente graves los golpes que recibió en el tórax, el brazo derecho y la pierna izquierda, presentando numerosas fracturas, entre ellas, varias costillas y la tibia y el peroné en la pierna izquierda.

    Aunque los golpes no le afectaron directamente ningún órgano vital interno, los forenses señalaron que tal cantidad de golpes recibidos provocó su muerte, a lo que se une que la mujer no fue atendida médicamente tras la paliza.

    Asimismo, los forenses consideraron que la imagen que presentaban las diferentes heridas son compatibles con el hecho de que fueran provocadas por un tubo metálico de hierro o el gato hidráulico de un coche, las que se estiman como armas utilizadas en la agresión.

    Por su lado, un hermano del acusado, con el que compartían casa en Bolaños, en la que se juntaban casi 20 personas, reconoció que sabía que su cuñada Ramona tenía un amante en el pueblo.

    Además, declaró que su cuñada y su hermano no cuidaban bien de sus diez hijos y que en numerosas ocasiones era su propia mujer, una sobrina de unos 30 años y las hijas mayores de Ramona y Zoltan las que atendían a los hijos.

    Un soldado de guardia en la puerta del cuartel del Batallón de Helicópteros de Almagro (BHELA-1), a donde acudió el presunto asesino con la mujer muerta en la parte trasera de la furgoneta donde ocurrió el crimen para pedir ayuda, explicó que el hombre estaba muy nervioso, que daba mucha vueltas alrededor del vehículo, aunque no vio el cadáver hasta un momento en que el hombre levantó una manta que lo tapaba.

    La forense que acudió al cuartel, aunque no pudo precisar el momento justo de la muerte de la mujer, no descartó que hubiera sufrido una agonía y que hubiera fallecido horas antes.

    El acusado, en su declaración de ayer, reconoció que creía que dos de los diez hijos no eran suyos y que había pegado a la mujer, tras iniciarse una discusión después de hacer el amor, de que ella dijera que quería irse con su amante, y "hacer comentarios sobre el pequeño tamaño de su pene".