3 de marzo de 2021
14 de julio de 2014

El Gobierno confía en que el nuevo helipuerto de El Prat pueda empezar a funcionar antes del próximo verano

El Gobierno confía en que el nuevo helipuerto de El Prat pueda empezar a funcionar antes del próximo verano
EUROPA PRESS

MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno confía en que el nuevo helipuerto de Barcelona-El Prat pueda empezar a funcionar antes del próximo mes de junio, una vez haya sido certificado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), y asegura que su actividad no mermará la capacidad operativa del aeropuerto ni tampoco aumentará el nivel de ruido que tienen que soportar los vecinos de la zona.

Así lo señala en respuesta a la batería de preguntas que registró el diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Joan Tardà, con relación al proyecto helipuerto de Barcelona-El Prat, cuya evaluación de impacto ambiental fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado mes de abril.

Una autorización que da vía libre a esta nueva infraestructura, desde donde se prestará una "operativa regular de vuelos comerciales de helicópteros". En concreto, el helipuerto se ubicará en la zona de las rampas 31 y 32, donde se estacionarán los aparatos y también se habilitará una zona de aproximación final y de despegue.

Según la respuesta del Ejecutivo, que recoge Europa Press, el inicio de esta infraestructura está previsto para este mismo mes de julio y su finalización, tras cuatro meses de obras, para octubre. El helipuerto empezará a funcionar tras ser certificado por la AESA, lo que se estima para "el primer semestre de 2015".

SE MANTIENE LA OPERATIVIDAD

Sin embargo, Tardà teme que la puesta en marcha de este servicio afecte a la operatividad del aeropuerto, toda vez que el uso de esa zona de la pista 02 --que se usa en horario nocturno o cuando alguna de las otras dos no están operativas-- afectará a las aproximaciones frustradas, lo que hará que no se puedan operar helicópteros mientras esa pista esté activa o viceversa.

Esto significará además "renunciar a la extraordinaria inversión que significa la construcción de una pista de aviación de más de 2.500 metros de longitud, ya que el 90% de las operaciones aeronáuticas se realizan en horario diurno".

"La habilitación del helipuerto abocará al aeropuerto a operar en un futuro en horario diurno sólo con dos pistas", critica el independentista, que recuerda que cuando se ampliaron las instalaciones en 2004 se hizo para disponer de "tres pistas completamente operativas" y no para "sustituir la transversal por una paralela".

Sin embargo, el Ejecutivo niega tajantemente que se vaya a mermar la capacidad operativa de El Prat "ni en periodo diurno ni en periodo nocturno" ya que la ubicación del helipuerto se ha decidido "con el criterio de original la mínima afección posible a la operativa actual".

"En el helipuerto sólo se prevén operaciones de orto a ocaso, por lo que no afectaría en ningún caso a la operación en periodo nocturno", explica la respuesta, añadiendo que durante el día el uso de la pista 02 ya reduce de por sí la capacidad del aeropuerto y que sólo se utiliza "cuando es necesario cerrar alguna de las dos pistas paralelas por motivos de mantenimiento o contingencia".

Por eso, insiste el Gobierno, las nuevas instalaciones no impedirán el uso de esa pista sino que "será necesario que, por parte de Control Aéreo, se coordinen ambos tipos de operaciones, estableciendo las separaciones necesarias entre aeronaves", zanja, recordando que no modificar la operación actual de aeronaves ni la configuración de pistas preferentes es "uno de los requisitos de partida" del proyecto.

NO MÁS RUIDO

Finalmente, el responsable de Esquerra se interesa por conocer el impacto sonoro que el nuevo helipuerto tendrá en las localidades de la zona, recordando en este punto que cuando se puso en funcionamiento la tercera pista de El Prat en 2004 se causó un "impacto sonoro insoportable al vecindario" y una gran "polémica" cuya resolución judicial aún está pendiente.

Por eso, Tardà cree que está "meridianamente claro que la implantación del helipuerto tendrá un impacto sobre el vecindario". En este sentido, el Gobierno asegura que la posible repercusión del ruido de las nuevas instalaciones "ha sido analizada" y que "tanto en la fase de construcción como de operación el incremento de los niveles de presión sonora, vibraciones y emisiones atmosféricas en los alrededores es prácticamente nulo".

En cualquier caso, precisa, el promotor del proyecto ha asumido la obligación de adaptar las rutas inicialmente planteadas para "garantizar la protección de la población", lo que supone "separarlas más" de la localidad de El Prat, una propuesta ante la que los ayuntamientos de la zona "mostraron su conformidad" en una reunión del pasado mes de diciembre, según dice el Gobierno.

"Así, las trayectorias nominales de entrada y salida propuestas se alejan de los núcleos residenciales y discurren por la zona industrial de El Prat, para evitar molestias a la población. Adicionalmente, se adoptan las necesarias medidas preventivas en caso de que se produjera alguna desviación", añade la respuesta parlamentaria, que insiste en que "la repercusión será prácticamente nula".

ALTURAS DE PASO

Con respecto a las alturas de paso, el Gobierno insiste en que se cumplirá con las Reglas de Vuelo Visual (VFR), que obligan a los helicópteros a no sobrevolar aglomeraciones de edificios o reuniones de personas al aire libre a una altura inferior a los 300 metros sobre el obstáculo más alto situado dentro de un radio de 600 metros desde la aeronave.

Sin embargo, Tardà reprocha al Ministerio de Agricultura que haya desechado la necesidad de tramitar una Evaluación de Impacto Ambiental "partiendo de una premisa claramente dudosa y contradiciendo los informes emitidos por las autoridades consultadas", a lo que el Ejecutivo responde que el aeropuerto de El Prat es "de interés general del Estado" por lo que la legislación sobre contaminación acústica que le es de aplicación es "la estatal", y no la de la Generalitat de Catalunya.

Además, recuerda que no es necesario evaluar sus niveles sonoros máximos según determinadas frecuencias porque es una infraestructura con la condición de "preexistente a los afectos de la aplicación de la Ley del Ruido", y concluye señalando que la alternativa elegida es "la única viable".