7 de agosto de 2020
13 de julio de 2020

Estación de Doñana en Sevilla e instituciones científicas de otros 12 países urgen cambiar la relación hombre-tierra

Investigadora del centro dependiente de CSIC insiste en que la bioseguridad debería ser una prioridad nacional por su impactos en la salud pública

Estación de Doñana en Sevilla e instituciones científicas de otros 12 países urgen cambiar la relación hombre-tierra
Visón americano - UNIVERSIDAD DE NAVARRA - ARCHIVO

SEVILLA/MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio internacional realizado por investigadores de 13 países de África, Asia, Australasia, Europa, Norteamérica y Sudamérica, entre ellos la Estación Biológica de Doñana en Sevilla, centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha pedido un cambio "urgente" en la relación hombre-tierra ante el aumento de la amenaza que supone el aumento de especies invasoras.

Las especies exóticas son plantas, animales y microbios introducidos por la acción humana de forma accidentales o intencionada en un área que de forma natural no llegarían y destacan que la pandemia del coronavirus vivida en la actualidad es un "caso ilustrativo brutal de la expansión e impacto de un organismo exótico".

En el estudio participa la Estación Biológica de Doñana, que reclama medidas "urgentes" para prevenir, detectar y controlar a las especies invasoras, que ya sobrepasan las 18.000 en todo el mundo, a nivel local y global.

El trabajo ha sido publicado recientemente por 'Biological Reviews' y es parte de la iniciativa 'Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad: un segundo aviso' (World scientists' warning to humanity: a second notice), que pide un cambio urgente en las relaciones entre los seres humanos y la Tierra.

La profesora de investigación del CSIC en el centro de Sevilla y coautora del estudio Montserrat Vilà ha alertado de que los impactos de las invasiones biológicas no se limitan únicamente al medio ambiente, plantas y animales exóticos, sino a impactos en la salud pública, producidos por microorganismos patógenos.

Además, Vilà asegura que la pandemia del coronavirus vivida en la actualidad es un "caso ilustrativo brutal" de la expansión e impacto de un organismo exótico, por lo que la" bioseguridad debería ser una prioridad nacional".

La investigación asegura que el origen de estas invasiones biológicas reside en el aumento en el número y la variedad de vías de entrada por las que las especies se introducen. El tráfico de estas especies exóticas ha aumentado de manera que han aparecido nuevas vías entre las que destaca el comercio en línea de mascotas exóticas y el transporte de especies a través de océanos como polizones en materiales de plástico.

Asimismo, el estudio muestra cómo otros factores ambientales, como el cambio climático, los cambios del uso del paisaje junto con el comercio internacional están exacerbando los impactos de las invasiones biológicas.

Las especies que han sido transportadas pueden prosperar en nuevas regiones debido a las variaciones de la temperatura producto del cambio climático. El estudio afirma que la apertura "permanente" del Océano Ártico por el calentamiento global está permitiendo el movimiento de especies marinas entre los océanos Atlántico y Pacífico, al igual que ha ocurrido durante décadas entre el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo a través del canal de Suez.

Por ello, el artículo enfatiza que las invasiones biológicas pueden ser "manejadas y mitigadas" y plantea algunos enfoques que están funcionando en todo el mundo y también emite algunas recomendaciones específicas para mejorar la gestión de especies.

Por ejemplo, cita a Nueva Zelanda, donde se ha conseguido mediante la introducción de controles fronterizos más estrictos, incluidas máquinas de rayos X y perros detectores, disminuir progresivamente la tasa de entrada de hongos fitopatógenos.

El autor principal del artículo, el profesor Petr Pysek de la Academia Checa de Ciencias y la Universidad Charles en Praga, ha explicado que a medida que aumenta el conocimiento sobre las especies exóticas invasoras, los problemas asociados con las invasiones biológicas se vuelven más claros.

"Las amenazas que representan para nuestro medio ambiente, nuestras economías y nuestra salud son muy graves y van a peor. Los responsables políticos y el público deben priorizar las acciones para detener las invasiones y sus impactos", ha apostillado.

En este contexto, un reciente análisis de las extinciones globales en la base de datos de la Lista Roja de la La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que las especies exóticas contribuyeron al 25 por ciento de las extinciones de plantas y al 33 por ciento de las extinciones de animales terrestres y de agua dulce.

Otro apunte relevante es que algunas de las especies consideradas más invasoras en el mundo son transmisoras o reservorios de patógenos que pueden causar enfermedades tanto en animales domésticos como en humanos. Mientras tanto, las pérdidas ambientales anuales causadas por especies introducidas en los Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Sudáfrica, India y Brasil se han calculado en más de 89.000 millones de euros.

Desde 1992 se ha reconocido ampliamente la importancia de adoptar medidas contra las especies exóticas invasoras a nivel mundial y el reciente informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Servicios de Biodiversidad y Ecosistemas (Ipbes), ha clasificado a las especies exóticas invasoras en el quinto lugar entre las causas directas de los cambios que sufre la naturaleza por detrás de los impactos debidos a los cambios en el uso del suelo, la explotación directa de organismos, el cambio climático y la contaminación de los ecosistemas.

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