18 de octubre de 2019
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  • 21 de febrero de 2010

    Maeztu apunta a una respuesta individualizada a cada chabolista de Bermejales en función de su adaptabilidad

    SEVILLA, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

    La Oficina del Comisionado para el Polígono Sur de Sevilla se encuentra trabajando con representantes de las administraciones de cara a resolver las cuestiones de seguridad de la zona, quedando un apartado específico reservado a la resolución del conflicto planteado por los chabolistas de Tablada --procedentes del desalojo de Bermejales y que regresaron a sus viviendas tras el conflicto mantenido con la familia de un joven de 17 años que murió tras una bala perdida en una reyerta--, a cada uno de los cuales se dará una respuesta individualizada en función de su nivel de adaptabilidad social.

    En declaraciones a Europa Press, el comisionado para el Polígono Sur, Jesús Maeztu, recordó que la seguridad "forma parte de la solución del plan integral, no es lo más importante ni suficiente por sí mismo pero sí es una condición necesaria". En este sentido, un clima de inseguridad "apaga y retrasa el plan".

    Tras el verano, y con el cambio de gobierno autonómico, el Comisionado ha trabajado "en silencio" en los temas de seguridad, que al margen de la situación de los chabolistas --que actualmente esperan una resolución del juzgado tras la denuncia de ocupación ilegal por parte de la Consejería de Vivienda, dado que la inmensa mayoría no son propietarios-- también comprende la situación de la proyectada comisaría de Policía y del plan de seguridad.

    Es inminente, según Maeztu, la resolución de este conflicto por parte de un grupo de trabajo que pretende encontrar "una fórmula adecuada en base a lo que sabemos y a las acciones que ya han fracasado en cuanto a la salida de estas personas".

    El comisionado para el Polígono Sur se mostró "moderadamente satisfecho" de que tanto la Junta como el Gobierno central hayan trabajado "muy duro" en encontrar soluciones a "este flanco debilitado en el plan integral, para que a la luz de las acciones fallidas al menos los problemas de una parte de ellos se pueda solucionar de una manera más adecuada".

    "No tenemos arbitrada una solución definitiva porque la estamos trabajando en el sentido de que si realmente hay un grupo de familias con convivencia difícil, habrá un tratamiento distinto para los distintos tipos de problemática de cada familia", indicó Maeztu, que aludió como factores de consideración a, entre otros, el nivel de compromiso escolar y de convivencia vecinal de cada familia, "pues no va a ser un planteamiento colectivo".

    La idea, concluyó, es que "si han dado niveles de adaptación no debemos cortar, sino ayudarles, pero si están siguiendo otro itinerario de la adecuación social habrá que luchar desde otro campo, pues a más integración, la solución será más fácil".