23 de marzo de 2019
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  • 2 de febrero de 2008

    Sevilla.- Una discoteca de Plaza de Armas implantará hoy de forma pionera en la ciudad la 'fiesta silenciosa'

    SEVILLA, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

    La discoteca 'Obbio la Sala Club', ubicada en la calle Trastamara, en el entorno de la estación de autobuses de Plaza de Armas de Sevilla, implantará de forma pionera en la capital hispalense hoy el concepto de 'fiesta silenciosa', medida cuya aplicación supondría la finalización de las molestias por excesos de ruidos en locales de ocio.

    Según informó a Europa Press el dueño de la sala, Miguel Muñoz, el mecanismo consiste en el suministro a los clientes del local de auriculares inalámbricos, conectados por láser a una fuente emisora de radio control, con la que se permite "silenciar diferentes eventos en recintos abiertos y cerrados".

    Esta experiencia, novedosa en Sevilla aunque ya aplicada en otras ciudades de España como Burgos, Mallorca, Alicante o Barcelona --la idea surge de una empresa malagueña, La Fiesta Silenciosa S.L., que organizó el primer evento de estas características el 25 de diciembre de 2005 en Torre del Mar (Málaga)--, obedece, según Muñoz, a una "preocupación por el derecho al descanso de los vecinos y el medio ambiente".

    De hecho, el dueño de 'Obbio la Sala Club' indicó que la idea de los tres malagueños, propietarios de la patente y los derechos de explotación de una idea reconocida con el premio a la mejor idea empresarial de 2006, es "demostrar su viabilidad en el resto del país".

    Muñoz, asimismo, desveló que el único punto conflictivo de la idea es el uso de los cascos, tanto por la poca disposición que pueda existir para ello como por la ingente cantidad de cascos de las que hay que disponer --para la primera noche, cifró en unos dos centenares las unidades que se pondrán al servicio de la clientela--, si bien el posible convenio de la empresa con la multinacional alemana Sennheiser, que tiene como producto estrella el auricular, "abarataría el coste de los mismos y los haría más asequibles para los locales que estuvieran interesados en comprar la idea".

    Según apuntan sus promotores, "es todo un acierto aplicar la música a una colectividad pero de forma individualizada, única, intransferible, interna y silenciosa". De esta manera, "prima la comunicación sobre el ruido" y se asegura el divertimento de los clientes, la buena comunicación --los usuarios podrían quitarse los auriculares cuando quisieran para conversar-- y el descanso de los vecinos.

    Y es que, según La Fiesta Silenciosa S.L., esta forma de ocio "de cuarta generación" supone un "surrealismo mágico", una "evasión magnífica" y un "gran encanto".