28 de enero de 2021
29 de noviembre de 2020

El 60% de los aragoneses apostaron por el comercio de proximidad y el producto local durante el confinamiento

El 60% de los aragoneses apostaron por el comercio de proximidad y el producto local durante el confinamiento
El 60% de los aragoneses apostaron por el comercio de proximidad y el producto local durante el confinamiento. - GOBIERNO DE ARAGÓN

ZARAGOZA, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

El 60 por ciento de los aragoneses han apostado durante el confinamiento provocado por la pandemia de coronavirus por comprar en tiendas de barrio y prouctos locales, mientras que un 13 por ciento han comprado más alimentos por internet durante este periodo.

Durante estos meses, los hogares aragoneses han dedicado más tiempo a cocinar, han preparado platos más saludables y han apostado por el comercio de proximidad durante el confinamiento

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio internacional, llevado a cabo en Portugal, Alemania, Ecuador y España, en el que ha participado la Dirección General de Protección de Consumidores y Usuarios difundiendo en Aragón una encuesta de hábitos de consumo en los hogares durante la COVID-19.

En total, se han completado 3.157 encuestas en la Comunidad --el 75 por ciento Zaragoza; 15 por ciento en Huesca, y el diez por ciento en Teruel--, fundamentalmente por parte de mujeres y con una edad media de 54 años.

El sondeo se realizó entre el 14 de mayo y el 11 de junio para conocer cómo han reaccionado los hogares a la pandemia en lo que al consumo alimentario se refiere. Así, la compra y el cocinado de alimentos se ha convertido en una de las principales actividades durante el confinamiento, ya que se ha pasado más tiempo en casa.

IMPACTO EN LOS HÁBITOS DE CONSUMO

"El confinamiento supuso un gran impacto en las familias y en los hábitos de consumo, pero la encuesta nos revela algunos efectos que consideramos positivos: se ha dedicado más tiempo a cocinar, a la planificación de las compras y de los menús; han aumentado sus compras en el comercio de proximidad y de producto local y fresco", ha explicado el director general de Protección de Consumidores y Usuarios, Pablo Martínez.

"Todo ello ha logrado que las dietas hayan sido más saludables, con menos alimentos procesados y con menos desperdicio alimentario. Sería bueno mantener estos hábitos", ha añadido.

La sensación de miedo o ansiedad ante una situación desconocida y que no se puede controlar parece estar detrás de que el 36 por cierto de los aragoneses confiesen, en estos momentos, que compraron más comida esos días y el 46 por ciento almacenaron más en sus despensas que de forma habitual, pese a garantizarse el suministro constante de productos básicos. Además, un 25 por ciento de los encuestados confirma que aumentó su ingesta de alimentos.

Por otro lado, y según la encuesta, cada vez más ciudadanos de Aragón optan por planificarse la compra mediante una lista; en concreto, un 25 por ciento más de hogares se unieron a esta costumbre durante la pandemia, aunque luego el 44 por ciento reconoce que acababa improvisando. En este sentido, cerca del 88 por ciento de los que contestaron la encuesta eran los que asumían la compra y el cocinado, sólo en torno al 37 por ciento de ellos compartían estas tareas.

DESPERDICIO DE ALIMENTOS

La encuesta también dice que el 73 por ciento de los aragoneses estima que su desperdicio de alimentos no ha aumentado durante el confinamiento, sino que se ha mantenido en la misma línea, mientras que un 24 por ciento acordarían que han tirado menos comida de lo que lo hacían antes.

Las razones fundamentales son una mejor planificación de lo que se va a comer, aprovechamiento de las sobras y la preferencia por usar primero lo que se tenga en casa en vez de salir a comprar tantas veces. A esto se suma también una mayor sensibilización en el tema, ya que el 49 por ciento de los encuestados señala que ha aumentado su interés por conocer cómo aprovechar mejor los alimentos.

Entre otros datos destacados, el 71 por ciento de los encuestados asegura que ha seguido consumiendo productos una vez superada la fecha de consumo preferente --ya lo hacía antes de la pandemia-- y un 39 por ciento, cuando ya ha vencido la fecha de caducidad, dato no muy positivo por los riesgos de salud que puede conllevar.

El desperdicio generado en los hogares aragoneses es desigual, ocho de cada diez tienen la percepción que en su casa tiran menos alimentos a la basura que en otras casas. En concreto, y según las respuestas aportadas, se calcula que los hogares aragoneses tiran de media 213 gramos de comida a la semana, pero mientras el 25 por ciento consideran que desperdician cero gramos, más del 80 por ciento creen que su desperdicio se sitúa entre los cero y los 300 gramos semanales.

"Si comparamos estos datos con otros estudios sobre desperdicio, obtenemos valores muy inferiores, puede deducirse que probablemente tiramos mucho más de lo que creemos que tiramos. Desde el Gobierno de Aragón, seguiremos fomentando la cultura del consumo responsable, la apuesta por lo local, por evitar el desperdicio, las compras y el uso racional de las tecnologías o la solidaridad entre vecinos", ha manifestado Martínez.

CELEBRACIONES NAVIDEÑAS

Además, de cara a las próximas celebraciones navideñas, si bien este año serán bastante distintas, ha recomendado "planificar con tiempo las comidas y las cenas más importantes, especialmente a base de producto local, de alimentos de Aragón y comercio de proximidad".

Según Martínez, "nuestra variedad y calidad es, muchas veces, más apreciada en el exterior". "En cuanto al menú y las cantidades, hay que pensar siempre en los gustos y edad de los comensales, incluso elaborar platos que puedan ser utilizados en días sucesivos".

CÓDIGO DE BUENAS PRÁCTICAS

La Dirección General de Protección de Consumidores y Usuarios lleva varios años trabajando en la línea de reducción de residuos alimentarios siguiendo las recomendaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los principios de la Agenda 2030.

Ya en 2017, la Dirección General introdujo una enmienda al Dictamen del Comité Europeo de las Regiones sobre el desperdicio de alimentos (2017/C 017/06) para incidir en la importancia de realizar campañas de consumo responsable que tuvieran como público objetivo a toda la sociedad y no solo a escolares con el propósito de que se adquieran los productos en función de las necesidades reales y su conservación.

Desde entonces se ha impulsado, junto a ECODES, el Código de Buenas prácticas frente al Desperdicio Alimentario, un documento que busca el compromiso transversal de sociedad civil, empresas y administraciones públicas para luchar contra la generación de desperdicios.

En este marco se ha elaborado una guía dirigida a los consumidores para que adapten sus hábitos de consumo y se pueda minimizar un fenómeno insostenible ética, económica y medioambientalmente.

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