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  • 23 de junio de 2009

    Cantabria tiene potencial para producir biomasa equivalente a más de 1.140 toneladas de petróleo

    SANTANDER, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

    Cantabria tiene una producción de biomasa lignocelulósica (b.l.) potencialmente producible en las tierras de barbecho disponibles de 2.715,22 toneladas métricas, lo que supone un potencial energético de 1.143,38 tep (toneladas equivalentes de petróleo). La superficie que se ha considerado para ello es de 312 hectáreas.

    Así figura en el avance de resultados del estudio para evaluar el potencial de producción de biomasa mediante cultivos energéticos en el territorio español que está realizando el Grupo de Agroenergética de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, por encargo del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), a través de la Subdirección General de Información al Ciudadano, Documentación y Publicaciones.

    Según información del MARM recogida por Europa Press, el conjunto de la obra constará de 61 tomos en los que se consideran tanto las autonomías y sus provincias de forma conjunta, como las 316 comarcas agrarias individualizadas agrupadas por provincias. El tiempo previsto para la realización del estudio es de cuatro años (2008-2011), habiéndose ya completado el trabajo correspondiente a las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón y Asturias.

    En este estudio se parte de la comarca agraria como unidad básica para la instalación de las "agroindustrias energéticas" y se evalúa su potencial productivo en biomasa lignocelulósica en función de la superficie disponible no utilizada para los cultivos alimentarios y de las condiciones edafo-climáticas de cada zona.

    La agroenergética representa una actividad agraria emergente que supone una esperanza para impulsar el desarrollo rural mediante la creación de agroindustrias energéticas para la producción de biocombustibles sólidos, líquidos o gaseosos en base a biomasa producida mediante cultivos energéticos desarrollados en las inmediaciones de los centros de producción de la biomasa.

    Entre los posibles cultivos energéticos que podrían desarrollarse en las tierras disponibles para esta finalidad se han elegido los de tipo "lignocelulósico", por ser los más productivos en biomasa (se utiliza toda la biomasa cosechable), los que ofrecen una mayor variabilidad natural y plasticidad, los que requieren menos "inputs" y los que más fácilmente pueden adaptarse a las condiciones edafoclimáticas de las superficies agrícolas disponibles.

    La gran ventaja que tiene la biomasa lignocelulósica como materia prima para la bioenergía estriba en sus múltiples aplicaciones, tanto para la producción de biocombustibles sólidos para usos térmicos (actualmente el mayor mercado a nivel europeo y mundial de energías renovables), para la producción de electricidad (agroelectricidad), para la fabricación de los biocombustibles líquidos de 2ª generación o para la producción de biocombustibles gaseosos, incluido el hidrógeno.

    Como cultivos tipos para esta finalidad se ha elegido el cardo y el centeno (cosecha integral de biomasa) para su cultivo en los actuales barbechos de secano y el chopo en sistema de cultivo de alta densidad y turnos cortos de rotación (2-3 años) para barbechos de regadío o de una muy alta pluviometría.