23 de septiembre de 2019
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    CANTABRIA.-Tribunales.-Testigos en juicio de Jai Alai apuntan a que cocina que causó el incendio podría no estar instalada del todo

    La empleada del hogar y una vecina oyeron a los acusados decir a los propietarios de la casa que tendrían que volver al día siguiente

    CANTABRIA.-Tribunales.-Testigos en juicio de Jai Alai apuntan a que cocina que causó el incendio podría no estar instalada del todo
    EUROPA PRESS

    SANTANDER, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

    Dos testigos en el juicio de la explosión e incendio del complejo residencial 'Jai Alai' de Laredo, en el que murieron seis personas y del que están acusados dos empleados de una tienda de electrodomésticos que la tarde anterior habían colocado una cocina en una de las viviendas, han asegurado haber escuchado cómo éstos explicaban a los dueños de la casa que tendrían que volver al día siguiente.

    Así lo han asegurado la empleada de hogar de la casa en la que se colocó la cocina, el 2ºC del bloque 2B, que fue, según los peritos, donde se produjo la fuga de gas que causó la explosión e incendio, y la propietaria de la vivienda colindante a ella, la del 2ºD.

    Con ello, se han referido así a una de las cuestiones sobre las que más se está preguntando en este juicio: si la cocina que llevaron quedó instalada y en funcionamiento, como afirmó en la primera sesión el propietario de la vivienda, o no, como sostienen los acusados, que afirman que ellos sólo la llevaron y la colocaron en la encimera pero dejándola desconectada para que, posteriormente, la acabara de instalar un fontanero.

    En la primera sesión, y frente a la versión de los acusados, Óscar B.P y Alberto M.P., el propietario de la vivienda afirmó que cuando los acusados acabaron de instalarla la encendieron y no le dijeron que no podía usarla.

    Este viernes, en la segunda sesión de este juicio, se ha reproducido la grabación de la declaración de esta empleada del hogar, que se grabó meses después del suceso, ocurrido la madrugada del 27 de julio de 2006, para emplearla como "prueba preconstituida" en el juicio ante la intención de ésta de regresar a su país de origen, Venezuela, y no haber sido localizada para la vista.

    En esa declaración, la empleada del hogar explicaba que, cuando llegaron los trabajadores de la tienda de electrodomésticos, ella se encontraba en la casa pero "no estaba en la cocina" cuando la montaron y, por tanto, no vio lo que hicieron.

    Al ser cuestionada acerca de si la placa había quedado totalmente instalada, ha explicado que, en un momento en que se encontraba limpiando en el pasillo, mientras los instaladores estaban en la cocina, oyó como el dueño de la vivienda les preguntaba "¿Seguro que vienen mañana?".

    En esa declaración, reproducida este viernes en DVD, a lo que se ha opuesto la Fiscalía, la empleada del hogar ha relatado que, cuando se marcharon los instaladores, no había "nada suelto", "ningún tubo".

    UNA LLAVE DE PASO CON UN TROZO DE TUBO

    Sin embargo, ha relatado que, cuando ya se habían marchado los acusados, se encontró sobre la encimera de la cocina una llave de paso plana, muy vieja y con un trozo de tubo pegado que, según ha dicho a preguntas de las partes, "daba la sensación" de que había sido cortado, aunque ha precisado que no vio hacerlo, ni recuerda haber visto trozos de virutas en el suelo o la encimera y tampoco herramientas con las que pudo haberse hecho.

    En esa declaración, ha explicado que tiró la llave al cubo de la basura de la cocina, que no sacó a la calle aquel día pero, sin embargo, en otra declaración suya que también se ha leído en el juicio, y que es anterior a la del DVD, esta empleada señaló que no había tirado la llave y la había dejado donde estaba.

    Por otra parte, apuntó en su declaración no haber visto la placa en funcionamiento ni a los instaladores probarla antes de marcharse.

    Además, ha asegurado que el propietario de la vivienda no le indicó que no se podía cocinar con la placa instalada, que era mixta --parte eléctrica y parte de gas natural--. Ha explicado que, al poco rato de irse los instaladores, ella se marchó también con lo que no vio si la cocina funcionaba.

    "A PRIMERA HORA VENIMOS"

    Por su parte, la vecina ha explicado en su declaración en el juicio que sabía que en el 2C iban a cambiar la cocina porque se lo dijo la misma propietaria de la casa, que resultó fallecida por el suceso.

    De hecho, ha explicado que el 26 de julio, sobre las 19.00 o 19.30 horas, cuando salía a dar un paseo vio salir a los dos acusados de casa de sus vecinos diciendo al marido: "A primera hora venimos".

    Tanto esa testigo, como sus dos hijos, que la noche del suceso también se encontraban durmiendo en el 2D, han narrado que la explosión fue "tremenda" y lo que se desencadenó esa madrugada "dantesco". De hecho, han asegurado que, tras lo sucedido, hace casi 8 años, no pueden estar solos en su casa.

    Los tres han asegurado haber tenido que ir al psicólogo y dos --la vecina y su hijo-- siguen tomando tranquilizantes tras lo ocurrido. De hecho, el hijo ha asegurado padecer secuelas psicológicas.

    En el juicio, que continuará el próximo 14 de marzo en Las Salesas, también han declarado otros propietarios del complejo residencial 'Jai Alai', varios de los cuales sufrieron daños en sus viviendas. También ha declarado la hija de una de las fallecidas en el suceso.

    PENAS

    La fiscal pide cuatro años de prisión para cada acusado y les reclama indemnizaciones por más de 1,6 millones de euros, de los que 982.963 corresponden a los daños en las viviendas y edificio, y 620.982 a daños personales y fallecimientos, cifra que puede elevarse al no incluir las correspondientes a cuatro fallecidos.

    El Ministerio Público les imputa un delito de estragos por imprudencia grave, seis delitos de homicidio imprudente, tres de lesiones por imprudencia grave.

    El fiscal también reclama para ellos la inhabilitación para el ejercicio de la profesión de montadores e instaladores de aparatos electrodomésticos durante seis años.

    EL RELATO DEL FISCAL

    Según el escrito de la fiscal, la tarde del suceso los acusados, ambos empleados de un establecimiento comercial de Laredo y sin "cualificación profesional alguna", acudieron a la vivienda 2ºC, portal 2B del citado complejo residencial, situado en la calle Derechos Humanos para colocar una placa de cocción mixta que el propietario del piso había comprado días antes.

    Así, retiraron la placa antigua e instalaron la nueva, a pesar de que esta última era de gas natural y el servicio de la vivienda era de gas propano. De esta manera, y "con conocimiento" de que los tubos de la cocina y de la placa presentaban distintas secciones y diámetro, procedieron a unirlos a través de un tubo flexible de goma, material "no adecuado" para realizar tales conexiones, y dos abrazaderas metálicas.

    Los acusados abandonaron el lugar "sin advertir" al propietario del peligro que conllevaba tal instalación y "sin comprobar" que estuvieran cerradas las llaves de paso de gas existentes en el domicilio.

    En la madrugada del 27 de julio, se produjo una explosión en la vivienda, cuya causa fue una fuga de gas propano que se produjo en el tramo que lo suministraba a la placa de cocción, en concreto en el instalado por los acusados.

    Como consecuencia de la explosión y posterior incendio del edificio s e produjeron múltiples daños personales y materiales. Así, ese mismo día fallecieron cinco personas: un matrimonio y su hija que vivían en la vivienda 3ºC; y dos mujeres que residían en la situada en el 3ºD del inmueble siniestrado.

    Además, el 15 de agosto, tras varios días ingresada en el Hospital vizcaíno de Cruces, falleció la esposa del propietario de la vivienda siniestrada.

    Este último y sus dos hijos, de 11 y 7 años, sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado en numerosas zonas del cuerpo. Otras cuatro personas sufrieron lesiones por inhalación de humo, intoxicación y estrés postraumático.

    Además, se produjeron daños materiales en más de 40 viviendas del edificio. En las zonas comunes del 'Jai Alai', el fiscal eleva la cuantía de los desperfectos a 340.688 euros.

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