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  • 23 de julio de 2010

    Un total 18 albergues acogen a peregrinos del Camino del Norte en Cantabria, un 7% más que en 2009

    El precio medio por alojarse en litera en un albergue cántabro es de 6 euros, 1,1 euros inferior a la media

    Un total 18 albergues acogen a peregrinos del Camino del Norte en Cantabria, un 7% más que en 2009
    EP

    SANTANDER, 23 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Un total 18 albergues acogen a peregrinos del Camino del Norte en Cantabria, un 7 por ciento más que en 2009, según la guía del Camino de Santiago actualizada por Consumer Eroski.

    Según dicha guía, consultada por Europa Press, en concreto, a mediados de este años 2010, Cantabria pone a disposición de los peregrinos 470 plazas repartidas entre 18 albergues. De esas plazas, 310 son exclusivas para peregrinos, 59 menos que en el País Vasco, que tiene los mismos kilómetros de recorrido.

    El informe apunta a la necesidad de más plazas destinadas a los peregrinos (carencia generalizada en esta ruta), ya que el promedio por albergue es de 22.

    Por zonas, indica que Laredo no cuenta aún con un albergue exclusivo para peregrinos y, sobre todo en verano, los caminantes se alojan en pensiones, mientras el albergue de Santander oferta tan sólo 38 plazas y en verano también se desborda.

    El peregrino cuenta este año con un albergue nuevo en el barrio de Hazas (Liendo), que fue inaugurado en marzo. Así, respecto al año pasado la dotación en Cantabria ha crecido un 7%. Así lo ha podido comprobar Eroski Consumer en la actualización de su guía práctica, disponible en Internet (www.consumer.es).

    Según los datos de Eroski Consumer, de los 18 albergues, 11 son públicos (61%), 4 son privados (22%) y tres son propiedad de órdenes religiosas (17%). Y de las 470 plazas, 212 son públicas (45%), 178 privadas (38%) y las restantes 80 son ofertadas por los albergues religiosos (17%).

    PRECIOS

    El informe señala que a mediados de 2010, el precio medio por alojarse en litera en un albergue del Camino del Norte en Cantabria, es de 6 euros, 1,1 euros inferior a la media de los albergues del itinerario costero y primitivo.

    Además, en 2010 hay tres albergues, uno de cada seis, que piden un donativo y que la guía ha establecido en 5 euros para hallar la media; en 14 albergues cuesta entre 4 y 8,5 euros y un alojamiento cobra más de 10 euros.

    De los 18 albergues, 17 abren durante todo el año, una proporción que supera "con creces" a la del resto de provincias del Camino del Norte, salvo a Galicia, que es del 100%. Un total de 14 albergues son fieles a las normas de utilización de albergues de peregrinos y no admiten la reserva.

    Seis de cada diez albergues tiene un lavadero manual, uno de cada tres tiene lavadora y el 28% dispone de una secadora. El precio por usar la lavadora y secadora es dispar y oscila en la mayoría de los casos entre un euro y tres por cada servicio. Únicamente 5 albergues ofrecen taquillas individuales para guardar objetos personales (28%) y sólo un albergue tiene una máquina de agua y refrescos (5%) y dos una máquina de café (11%).

    Cuatro albergues cántabros, el 22%, ponen a disposición del peregrino una cocina, aunque algunos intentan suplir la carencia con un microondas y 4 de los albergues que no tienen cocina sirven menús (22%). Uno de los 18 albergues tienen teléfono público en sus instalaciones (5%) y un 22% de los albergues ofrecen acceso a Internet en sus instalaciones (a través de wifi, con ordenadores privados o con equipos que funcionan mediante el pago con moneda).

    El 78% de los alojamientos permiten guardar las bicis en el interior del albergue o en un espacio cerrado habilitado para tal fin. Los peregrinos que viajen a caballo o en burro deben conformarse, en la gran mayoría de los casos, en acondicionar a las caballerías en un prado o finca cercana.

    TERCER ITINERARIO MÁS SEGUIDO

    La guía también explica que el Camino del Norte se mantiene como el tercer itinerario más seguido por los peregrinos en el primer semestre de este Año Santo 2010 con más del 6% del conjunto de los peregrinos de las distintas rutas.

    Se encuentra, eso sí, por debajo del Camino Portugués, y muy lejos del Camino Francés. El Camino del Norte, cuya historia se remonta a la Baja Edad Media y que cautiva por sus paisajes entre el mar y la montaña, entra en Cantabria por Ontón, localidad del municipio de Castro Urdiales y despide el itinerario jacobeo en Unquera, población de Val de San Vicente.

    Un total 195 kilómetros, el 24 por ciento de la distancia completa entre Irun y Arzúa, donde el Camino del Norte cede el testigo al Camino Francés.

    Según indica la guía, antiguamente, los peregrinos daban grandes rodeos por el interior para superar por puentes los ríos que terminan desembocando en el Cantábrico. La infraestructura ha permitido en la Edad Contemporánea salvar sin problemas las rías.

    Este hecho ha provocado que los peregrinos tengan varias alternativas para recorrer algunas etapas cántabras, un beneficio que a veces puede tornarse en problema ya que el Camino corre el peligro de disgregarse en exceso.

    Por ejemplo, los albergues situados en Colindres y Gama son menos frecuentados de marzo a diciembre ya que muchos peregrinos toman la variante marítima por Santoña. Algo parecido ocurre con el albergue Nuestra Señora de Muslera de Guanizo (Astillero), menos frecuentado porque los peregrinos optan por ir a Somo y desplazarse en barca a Santander.

    Los 18 albergues estudiados están situados en 16 municipios de Cantabria. Las poblaciones con albergue están distanciadas una media de 12,3 kilómetros, inferior a los 14,2 de la media de todo el Camino del Norte.

    Ocho localidades, que suman el 50% de los albergues, ofrecen todos los servicios al peregrino, incluida una o más tiendas de bicicletas para reparar averías o comprar repuestos. Otras cuatro poblaciones, que ofertan el 22% de los albergues, ofrecen todos los servicios salvo un taller especializado en bicicletas.

    A su vez, cinco núcleos provistos de albergue carecen de farmacia y cajero automático y en cuatro de ellos no hay consultorio médico ni tienda de comestibles. En cambio, todas las localidades con albergue cuentan con, al menos, un bar o restaurante.

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