4 de diciembre de 2020
16 de diciembre de 2012

5 años de prisión para un hombre que apuñaló tres veces a su exnovia porque no quería retomar la relación

TOLEDO, 16 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Toledo ha condenado a cinco años de prisión a D.V.G. por asestar tres puñaladas a su exnovia K.L.V. cuando circulaban en un coche tras la negativa de ésta a retomar la relación sentimental que ambos mantenían.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el juez considera probado que en abril de 2011 el condenado se citó con la víctima en su domicilio de Seseña (Toledo), con la que hasta el mes de febrero había mantenido una relación durante cuatro años.

Tras montarse en su coche, se dirigieron a un parque de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), lugar donde acudían con frecuencia durante su noviazgo, donde trató de convencer a K-L.V. de retomar la relación, ante lo que ésta se negó.

Discutieron durante más de tres horas dentro del coche sobre ello, y ante la negativa de la chica D.G.V. cogió del maletero una navaja de 10 centímetros de hoja y amenazó con matarse si no accedía, pidiéndole ésta que no lo hiciera y solicitando al condenado a que la llevara a casa.

Entonces, D.V.G. le dijo que solo había una forma de que no se autolesionara, y era que llamara por teléfono a un chico con el que creía que mantenía una relación, algo que finalmente hizo.

D.V.G. condujo rumbo a Madrid, y cuando circulaba en la Avenida de los Rosales cerca del cruce con la intersección de la autovía A-4 le asestó con la mano derecho tres pinchazos en la zona cervical, ante lo que la víctima intentó defenderse, lo que provocó que D.V.G perdiera el control del vehículo chocando contra el quitamiedos.

K.L.V. salió después del vehículo ensangrentada y aturdida y pidió ayuda a los conductores que circulaban en su dirección. Un conductor de autobús paró a socorrerla.

El condenado, entonces, fue en la búsqueda de la chica, pero el conductor del autobús le instó a abandonar el lugar, algo que D.V.G. hizo escondiéndose en un parque cercano, donde permaneció escondido tres horas en las que se autolesionó mínimamente en la pierna y en el abdomen. Finalmente, y tras oír la voz de su padre y de su tío, que habían llegado al lugar, decidió entregarse.

LA VÍCTIMA SUFRIÓ VARIAS HERIDAS

Consecuencia del suceso, la víctima sufrió una herida submandibular izquierda de unos cuatro centímetros, otra en la región cervical, y otra en la zona supraclaviular, por las que necesitó un total de 14 puntos de sutura. Tardó en curarse 90 días y le quedaron secuelas físicas y psicológicas.

En sus fundamentos de derecho, la sentencia no considera que el condenado tuviera intención de matar a K.L.V. y añade que las lesiones no pusieron en riesgo la vida de la víctima porque no penetraron lo suficiente.

Según las conclusiones del juez, la zona del cuerpo a la que se dirigieron los golpes han de ser zona vital para que pueda afirmarse que existía ánimo de matar, además de que la intensidad del golpe ha de ser más profundo para tener el ánimo de acabar con la vida de alguien.

Por estos hechos, D.V.G. ha sido condenado por un delito de lesiones con arma blanca y alevosía con la agravante de parentesco a cinco años de prisión, además de a indemnizar a K.L.V. con 5.460 euros por lesiones, 5.932 por las secuelas y 20.000 por el daño moral.