26 de febrero de 2021
23 de enero de 2021

La Chica Charcos: "El concierto tiene que ser un encuentro familiar"

La Chica Charcos: "El concierto tiene que ser un encuentro familiar"
La Chica Charcos en pleno concierto - KAREL FERNÁNDEZ

   ALBACETE, 23 (De Miguel Muñoz para EUROPA PRESS)

   'No quiero ser princesa', 'El perro Tarantino', 'Mi camino', 'Un elefante en mi lavadora' o 'Sube aquí'. Si tienes hijos o hijas pequeñas y te gusta la música, con mayúsculas, quizás sepas reconocer estos títulos de canciones.

   Algunas de ellas acumulan decenas de miles de visitas en Youtube y otras plataformas digitales. Sus conciertos, pandemia mediante, son un éxito. La albaceteña Patricia Charcos, cuyo nombre artístico es La Chica Charcos, se ha consolidado como una de las artistas más reconocidas de una escena que ella misma llama "música familiar".

   Junto a su grupo, Katiuskas Band, también de origen albaceteño, ha recorrido la geografía española llevando risas, diversión y mensajes a toda la familia.

   Pregunta.- ¿Cómo calificáis vuestra música? ¿Música familiar? ¿Infantil? ¿Música a secas?

   Respuesta.- Yo siempre me refiero a lo que hacemos como música familiar. Con una explicación detrás, que significa que es música para todo el mundo, dirigida un poco más a la infancia. Pero todo el mundo, aunque suene cursi, sigue llevando una pequeña persona dentro. Es música que quiere conectar con todo el mundo.

   Pregunta.- Empezaste haciendo espectáculos teatrales. ¿Cómo decides dar el paso a la música en directo?

   Respuesta.- Siempre me ha gustado la música, he ido al Conservatorio muchos años cuando era pequeña. Siempre he estado con la música metida en la cabeza toda la vida. Y la tengo muy relacionada con el tema del movimiento o de la danza. Fue en un espectáculo, 'Alas de Cartón', que hicimos. Todos eran textos y poemas que yo había escrito y el director me dijo que si yo sabía música por qué no se la metíamos a un poema. Fue el de la 'La mosca difunta', que luego se hizo canción. A partir de ahí me gustó y empecé a ponerle más melodías a textos que escribía. Empecé a mandarlo a familiares o amigos y me animaron. Pasé de hacer algo en mi casa para mí a querer compartirlo. Al ver que la gente conectaba conmigo y viceversa, vi que me gustaba. Y hasta hoy.

   P.- ¿Cómo se te ocurren las canciones? ¿Cómo es el proceso que tienes para componer? Hay algunos temas muy lúdicos, otros con mensaje

   R.- -Al principio, en el primer disco, fue todo dejándome llevar por la intuición. Ahora con más calma. Hay veces que la canción empieza siendo un poema, me pongo a escribir y no sé muy bien qué va a salir. Y hay veces que surge una letra o un pareado y entonces te vas al ukelele o la guitarra. Normalmente suele ser así, escribo y luego voy a la música. A veces sí tengo una ideo o sentimiento que me acompaña muy a menudo y que está ahí recurrente a lo largo de la vida y la infancia. Y busco en esa idea el cómo poder hablar desde mí y la niña que fui y sigo siendo, para esa gente, tanto adulta como pequeña, que está al otro lado. A mí me sorprende porque me dicen que muchas canciones son pedagógicas y tienen mensaje pero generalmente huyo de eso al escribir. Pero sale así.

   P.- Por ejemplo, una de tus canciones más famosas, 'No quiero ser princesa', sí tiene un mensaje muy claro

   R.- Pues salió de una forma natural. A veces te pasa la misma cosa muchas veces, que te han dicho que algo es de chicas, o tú eres de una manera u otra. Me acuerdo de estar escribiéndola como desde algo más visceral, desde un cabreo. Y luego, claro, te das cuenta de que es algo que tiene un mensaje. Con otras canciones como 'Haiyu' (sobre el Sahara) o esta última que sacamos en el Día contra la Violencia Machista, 'Yo soy una más', sí que tienen más intención porque parten de proyectos más meditados.

   P.- Sí que sois un grupo que ha participado en muchos proyectos solidarios. Con el Sahara, para ayudar a los temporeros en Albacete

   R.- Una vive en este mundo y no le son ajenas las cosas que pasan. La música es una forma de llegar a mucha gente, que escucha la canción, que la vuelve a escuchar y tiene ese sentimiento presente. Me pasa que desde que estoy en esto pienso que hay algo en lo que me gustaría echar una cable y lo hago a través de la música. Se te ocurren muchas cosas que son irte a lugares a cambiar el mundo, como muchas veces nos pasa, apuntarnos a asociaciones, etc. Lo más sincero en estos momentos para mí es apoyar a través de la música con un mensaje para remover a la gente.

   P.- Parece que hay una escena bastante numerosa de grupos musicales de lo que llamamos 'música familiar'. Grupos que se lo toman muy en serio y que hacen conciertos profesionales. ¿Notáis que este tipo de espectáculos están en auge?

   R.- La verdad que sí. No teníamos idea de todo este tejido. Y cuando llegas ves que hay una capa de música que mucha gente no conoce y no sabe que existe. Pero estamos ahí mucha gente haciendo algo que no hacemos porque los espectáculos de niños se vendan más, como mucha gente puede decir, sino que lo hacemos porque queremos hablarle a esa gente. Y queremos hacerlo con respeto y la dignidad que se lo merece y que nos merecemos los que subimos al escenario.

   Y la verdad que sorprende que no llegue a más gente. Yo me encuentro con muchos padres y madres que me dicen que como nosotras no hay casi nadie. Yo les digo que hay un montón de bandas. Es curioso porque debería estar más en primera línea esta música. Cuando yo era niña había cosas como 'Parchís' o 'La Bola de Cristal'. Pienso mucho en esto, no sé si tiene que ver con la televisión que hay ahora.

   P.- Muchos de estos grupos tienen en común que su música gusta a padres y madres también. En los conciertos, además, dedicáis también mensajes a los adultos. Supongo que esta parte es importante, que el concierto sea entretenido para ellos.

   R.- En la banda nos gusta eso, que el concierto sea un encuentro para todos los que estamos ahí y no sea algo a lo que van los padres y madres a aparcar a las criaturas, a que estén ahí y los adultos piensen en otra cosa. Intentamos que disfrute todo el mundo, a veces se nos va un poco la cabeza y pensamos que están disfrutando más las personas mayores que las pequeñas. Es muy curioso, como cuando éramos pequeñas y salían los rombos de la tele y nos mandaban a acostar. Veías a tus padres que se les ponía cara de mucha atención. Veo que cuando padres y madres están atentas al concierto, los críos y crías también. Porque saben que hay algo, que no se les está hablando de tonterías, sino como personas que son.

   P.- ¿Cómo estáis viviendo todo este año de pandemia? Hay muchos sectores afectados pero el de la cultura es uno de los más llamativos. ¿Cómo lo llevas tanto en el plano económico como en el personal?

   R.-La palabra está de moda: incertidumbre. Vives con incertidumbre porque se retrasan conciertos, se cancelan. Nosotros hemos tenido suerte y hemos podido hacer muchas de las fechas que se habían pospuesto. Pero hasta dos o tres días antes no sabes si puedes hacer el concierto, ahora empieza el año y no sabemos cómo va a ser, no ves casi fechas en el calendario.

   En lo profesional empiezas a plantearte cómo tirar con proyectos que había ahí e iban a salir adelante ya que están en standby. En lo personal, también, intentando llevar lo mejor posible esa incertidumbre en el día a día. Soy de la idea de que en estos momentos surgen cosas que no esperas e intentas a estar abierta a otras formas de hacer un proyecto. Se dice que en momentos de crisis se te agudiza el ingenio o la sensibilidad.

   P.- No son numerosos los grupos de música que salen un poco de Albacete y tienen visibilidad fuera. ¿Cómo ves el sector cultural y artístico en la ciudad?

   R.- Hay un montón de gente que está haciendo cosas interesantes, curradas y profesionales. Yo, que vengo del espectáculo infantil y el teatro, no sé muy bien lo que pasa, la frontera esa para que los proyectos salten más allá de Albacete. Nuestro circuito es otro y es diferente. Pero yo me sorprendí mucho cuando volví de Madrid a Albacete lo que tenemos allí: música, teatro, poesía... Está todo vivo.

Para leer más