25 de agosto de 2019
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  • 7 de agosto de 2010

    El Casal dels Infants atiende a 74 subsaharianos expulsados de centros de menores

    Detecta a 52 jóvenes vagando por las calles de Ciutat Vella

    BARCELONA, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

    El Casal dels Infants del Raval ha atendido a 74 subsaharianos expulsados de centros de menores en Barcelona desde septiembre de 2009, aunque en todos los casos contaban con documentación del país de origen que acreditaba su minoría de edad.

    En declaraciones a Europa Press, la coordinadora de proyectos para jóvenes del Casal, Alicia González, ha explicado que los jóvenes llegan a la entidad por su propio pie o derivados desde centros de menores, aunque ha alertado de que en muchos casos quedan en un limbo asistencial al ser expulsados de estas instituciones.

    Según ha precisado, ya no pueden acceder al sistema de protección de menores porque pruebas maxilofaciales médicas han determinado su mayoría de edad, pero a menudo tampoco son derivados a los servicios sociales para adultos, como albergues y comedores sociales, por lo que devienen personas indocumentadas y 'sin techo'.

    La Conselleria de Acción Social y Ciudadanía de la Generalitat y el Casal mantienen posiciones enfrentadas sobre la tutela de inmigrantes. En julio de 2009, por ejemplo, el Govern regularizó a los 13 africanos que había expulsado del centro de menores de El Bosc después de que entidades sociales y el Síndic de Greuges alertaran sobre "irregularidades en los procesos".

    "Se realiza un uso abusivo de las pruebas médicas para determinar la edad", ha considerado la coordinadora, señalando que a pesar de su imprecisión suelen prevalecer sobre indicios como la documentación.

    Por ello, la entidad ha lamentado la "clara y continuada vulneración de los derechos del menor" por parte de las administraciones catalanas, y ha puesto de relieve los "graves problemas" en el circuito de protección público que debe garantizar sus derechos.

    El Casal, en colaboración con otras entidades de acción social, atiende a estos jóvenes y les ofrece formación, clases de lengua, espacios de participación social y cobertura de sus necesidades básicas.

    JÓVENES 'SIN TECHO'

    El Casal dels Infants del Raval también ha detectado a 52 menores marroquíes 'sin techo' en el distrito de Ciutat Vella desde enero de 2009, para los que están elaborando 30 planes de trabajo individuales.

    Además, realiza un seguimiento intensivo de 11 de estos jóvenes en colaboración con la Cruz Roja, el Área de apoyo al Joven, albergues municipales y educadores de calle, aunque ha alertado de que los recursos son del todo insuficientes y que el problema puede agravarse con la crisis.

    González ha explicado a Europa Press que se trata de chicos marroquíes de entre 18 y 23 años que suelen ocupar pisos en zonas como la calle de Sant Pau, en el barrio del Raval. "Están inmersos en dinámicas de calle como la ausencia de horarios, la falta de sueño y de comida y el consumo de hachís y de disolventes", ha añadido.

    En relación a la inhalación de cola y de disolventes, la entidad se ha puesto en contacto con comercios de la zona para evitar que vendan estos productos a los jóvenes, aunque han constatado que algunos de ellos siguen suministrándolos. A menudo, la adicción a sustancias tóxicas deriva en enfermedades mentales, por lo que actuar de forma precoz es fundamental.

    "No siempre llegamos a tiempo", ha deplorado González, quien ha reiterado que la mayoría de estos jóvenes son "muy recuperables" si se interviene en cuanto se detecta una situación de riesgo. Ha señalado que los servicios sociales están "saturados" y que, de todos modos, hacen falta servicios especializados para dar respuesta a éste nuevo perfil de personas 'sin techo'.

    Sobre los motivos que los llevan a la calle, ha apuntado que los más jóvenes obtuvieron informes negativos a su paso por centros de menores, por lo que no accedieron a las ayudas para ex tutelados, mientras que los mayores se quedan sin hogar tras perder un empleo precario y no disponer de ahorros, que envían a sus familias en el país de origen.

    "Queremos generar una motivación para el cambio en los chicos", ha afirmado la coordinadora, y ha añadido que el centro abierto para jóvenes 'sin techo' del Casal les ayuda a reestructurar su situación y a desarrollar un itinerario de inserción sociolaboral. Con este objetivo, elabora un horario con obligaciones para los jóvenes, que también participan en un taller de mañana para adquirir rutinas de responsabilización.

    Además, les ofrece apoyo jurídico y económico para tramitar el permiso de residencia y de trabajo cuando no disponen de él; les derivan a servicios que cubren las necesidades de ropa y alimento, y les buscan plazas en albergues públicos, previos al acceso a pisos y residencias. "Necesitamos más recursos para evitar situaciones de exclusión irreversibles", ha remarcado González, quien teme un empeoramiento del fenómeno por la crisis.