3 de agosto de 2020
19 de mayo de 2010

Consternación en Lloret de Mar y Blanes por la muerte de los dos hermanos británicos

LLORET DE MAR (GIRONA), 19 May. (EUROPA PRESS) -

Un día después de que dos pequeños británicos, una niña de cinco años y su hermano de once meses aparecieran muertos en una habitación de un hotel de Lloret de Mar (Girona) la indignación y la consternación siguen siendo los principales sentimientos entre turistas y vecinos del municipio.

En Blanes (Girona), lugar dónde actualmente se encuentra la madre, presunta autora de los hechos, los rumores y comentarios son constantes. Cerca de la comisaría de los Mossos d'Esquadra hay varios colegios y frente un parque. Pasadas las 17.00 horas, el bullicio de gente se multiplica.

Los primeros en salir, los estudiantes de secundaria, se acercaban curiosos a los periodistas que hacían guardia por si algo sucedía para preguntar si había alguna novedad.

Una muchacha al enterarse de que la madre de los pequeños estaba en la comisaría empezó a gritar a sus compañeros: "La que mató a sus dos hijos está aquí". Mientras que otros, con cara de sorpresa respondían con expresiones como "qué fuerte" o "increíble".

En el parque, una vecina de Blanes y madre de dos niños de cinco y ocho años vigilaba que sus hijos no se cayeran del tobogán mientras que todavía se preguntaba "qué le habría pasado por la cabeza a esa mujer para hacer lo que hizo". Y no solamente era ella la que hablaba del tema. Todos los grupos de padres y abuelos hablaban de lo mismo.

En Lloret, mientras turistas degustaban un helado por el paseo y ancianos tomaban el sol en bancos cercanos a la playa, un matrimonio inglés que tomaba una cerveza en una terraza cercana al hotel dónde ocurrieron los hechos recordaba que al llegar al municipio, ayer, fue lo primero que oyeron. "Horror", así definían lo que sintieron en ese momento.

Un camarero de un bar situado al lado del hotel reconoció que hoy había sido un día más calmado después de la gran expectación de ayer, pero que todavía se acercaba algún curioso a mirar el hotel y a preguntar qué había ocurrido.

Mientras, en el hotel Miramar, los empleados siguieron al pie de la letra las órdenes de la policía y no quisieron hacer ningún tipo de declaración.