15 de diciembre de 2019
  • Sábado, 14 de Diciembre
  • 11 de noviembre de 2019

    La formación de "quimeras genéticas", posible clave para dispersar especies invasoras marinas

    La formación de "quimeras genéticas", posible clave para dispersar especies invasoras marinas
    Formación de quimeras genéticas, posible clave para dispersar especies invasoras marinas - XAVIER TURON (CEAB-CSIC)/UB - ARCHIVO

    BARCELONA, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

    Una investigación de la Universitat de Barcelona (UB) y del Centre d'Estudis Avançats de Blanes (CEAB) del CSIC ha revelado que el 44% de las colonias de la ascidia Didemnum vexillum --un invertebrado marino catalogado como especie invasora-- en el delta del Ebro están formadas por quimeras genéticas, es decir, por células con diferente dotación genética, y esta capacidad de formar quimeras podría ser un factor decisivo para potenciar la diversidad genética y el éxito colonizador de esta especie exótica en ecosistemas naturales de todo el mundo.

    Según el artículo publicado en la revista 'Scientific Reports', las ascidias son un grupo de invertebrados marinos del subfilo de los tunicados con una gran capacidad para colonizar los hábitats marinos --fondos oceánicos, puertos, marinas, instalaciones de acuicultura-- y desencadenar episodios de invasiones biológicas con un alto coste económico y ecológico.

    En los ecosistemas marinos --especialmente vulnerables a la problemática de las invasiones biológicas--, las actividades humanas relacionadas con el intenso tráfico marítimo han facilitado la dispersión de organismos invasores en distintos puntos del planeta.

    La ascidia colonial Didemnum vexillum es una especie exótica originaria del noroeste del Pacífico que se ha dispersado con éxito en aguas templadas de todo el mundo, gran competidora por los recursos naturales, esta especie de perfil dominante tiene una alta capacidad reproductiva, desplaza las especies nativas y se dispersa fácilmente a través de los barcos y las actividades de acuicultura.

    Identificada por primera vez en el Mediterráneo en 2012, en la laguna de Venecia (Italia), esta especie exótica también fue documentada en equipamientos de acuicultura del Delta del Ebro, en Tarragona.

    Hoy en día está ampliamente distribuida por toda la cuenca del Mediterráneo, y es esencial conocer su biología y ecología para limitar su poder colonizador y prevenir nuevos episodios de dispersión en los ecosistemas marinos.