24 de marzo de 2019
  • Sábado, 23 de Marzo
  • 19 de enero de 2008

    La Policía Nacional cerrará una docena de comisarías locales del área de Barcelona pero tendrá 700 agentes más

    BARCELONA, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El Cuerpo Nacional de Policía (CNP) cerrará en los próximos meses una docena de comisarías locales del área metropolitana de Barcelona y las agrupará para concentrar esfuerzos. Sin embargo, en la provincia de Barcelona habrá unos 700 agentes más que en la actualidad.

    El nuevo Catálogo de Puestos de Trabajo (CPT) de 2008 tiene en cuenta el final del despliegue de los Mossos d'Esquadra en la provincia de Barcelona, el pasado noviembre, e implica cambios importantes en la organización interna de la Policía Nacional.

    De los alrededor de 3.000 efectivos actuales en toda Catalunya, se pasaría a unos 3.800. Casi todo el incremento se dará en la provincia de Barcelona, con casi 700 agentes más, y de éstos, más de 400 corresponden a la ciudad de Barcelona. Esto se debe a que se reforzarán las unidades y brigadas centrales, como las de Extranjería y Documentación, Información, Policía Judicial y Delitos Tecnológicos, según explicaron fuentes sindicales a Europa Press.

    Para no mantener en funcionamiento comisarías locales con plantillas muy pequeñas, se agruparán los agentes y mandos en comisarías más grandes o comarcales. Sin embargo, el cierre de las comisarías no supondrá la desaparición de las oficinas de expedición de los DNI y pasaportes, que se podrían mantener en los mismos emplazamientos o buscar otros locales.

    Entre los cambios, destacan la desaparición de varias comisarías del sur de la comarca del Baix Llobregat, como las de Sant Just Desvern, Castelldefels-Gavà, Viladecans, Esplugues de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat y El Prat de Llobregat. Todas se agruparán en Cornellà de Llobregat, que tendrá una plantilla global de unos 160 funcionarios.

    Plantillas similares tendrán las comisarías de Mataró, que agrupará a la de Granollers; la de Terrassa, con Sant Cugat del Vallès y Rubí; y la de Sabadell, con agentes procedentes de las comisarías de Ripollet, Cerdanyola del Vallès y Montcada i Reixac.

    Por su parte, L'Hospitalet de Llobregat mantendrá una comisaría con medio centenar de policías. El aeropuerto de El Prat alcanzará casi el medio millar de agentes, ya que se prevé que en los próximos años aumente considerablemente el tráfico de pasajeros en las instalaciones debido a la inauguración en 2009 de la nueva Terminal Sur.

    Fuera de la primera corona del área metropolitana, se mantendrán los puestos de Vic, Manresa, Igualada y Vilanova i la Geltrú. En la provincia de Tarragona seguirán abiertas las comisarías de Reus y su aeropuerto, Tortosa, Tarragona ciudad y el puerto.

    En las provincias de Lleida y Girona, los destacamentos serán parecidos, con especial atención al aeropuerto de Girona, que también está aumentando el número de pasajeros considerablemente, y los puestos fronterizos de La Seu d'Urgell, Les (Lleida) y La Jonquera (Girona).

    LOS SINDICATOS SE QUEJAN.

    Para los sindicatos, el nuevo catálogo tiene algunos aspectos positivos, pero también muchos negativos. José Manuel García Catalán, del Sindicato Profesional de Policía en Catalunya, considera que la reestructuración de las comisarías y las plantillas afectará mucho a comisarios, inspectores jefes e inspectores de las comisarías locales, que verán reducidas sus atribuciones al pasar a depender de los mandos de las comisarías comarcales. También podrían ver reducidos sus ingresos, al cobrar menos complementos e incentivos.

    Otro aspecto negativo, según el SPP, es que si se reducen los puestos de trabajo más cualificados se notará una "falta de experiencia", lo que afectará a la "calidad del servicio". Según él, algunas unidades especializadas como las de investigación de delincuencia organizada o antiterrorismo están al "límite" mínimo de plantilla.

    Pero para García Catalán, según explicó a Europa Press, lo más "grave" es la indefinición de los puestos exactos que se eliminarán o trasladarán, lo que crea una "gran inseguridad jurídica" a los posibles afectados.

    Por su parte, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) es más crítico y lamenta la indefinición del nuevo catálogo y, sobre todo, la pérdida de poder adquisitivo de muchos de los agentes. Aunque José Luis Santos confía en que no tendrá que marcharse de Catalunya ningún policía que no lo desee, sí alertó de que algunos podrían dejar de ganar entre 3.000 y 4.000 euros anuales por la pérdida de complementos.

    Igualmente, explicó a Europa Press que con la concentración de agentes en las comisarías comarcales, muchos de ellos tendrán que cambiar de domicilio o alargar su tiempo de traslado hasta el lugar de trabajo, lo que les supondrá gastos superiores.

    Por ello, el SUP ha sido el único sindicato que no ha firmado el catálogo y esta semana ha anunciado que está preparando un recurso contra el CPT. Además, asesorará judicialmente a todos los afiliados que se consideren perjudicados.