29 de enero de 2020
  • Martes, 28 de Enero
13 de octubre de 2019

Luis Piedrahita: "El humor no puede ser inofensivo"

Luis Piedrahita: "El humor no puede ser inofensivo"
Luis Piedrahita - JOSEFINA BLANCO - ARCHIVO

MADRID, 13 Oct. (CHANCE) -

Según él no ha dado tiempo a que le echen de menos, pero podemos decir que Luis Piedrahita vuelve a los escenarios. Lo hace con un monólogo nuevo: "Es mi palabra contra la mía". Defiende que hasta la fecha, su trabajo más divertido, en el que invita a reflexionar con mucho humor sobre las pequeñas desgracias y quejas del día a día.

Con motivo de su nuevo trabajo, hablamos con el humorista sobre este monólogo, la sociedad actual, y cómo no, de humor.

CHANCE: Vuelta a los escenarios, ¿con ganas, nervioso?

Luis Piedrahita: Deseoso. Yo no diría vuelta a los escenarios porque tengo la sensación de que ni me he bajado. El monólogo anterior se representó la última función en julio y a principio de agosto yo ya estaba empezando a probar cosas del material nuevo. Así que no es un regreso porque ni si quiera me he ido. Me recuerda a esa historia del hombre que volvía a su ciudad después de 40 años fuera y cuando vuelve con las maletas, va a entrar por la puerta y vuelve su amigo de la infancia y le ve con las maletas y le dice, "¿Te merchas?". No le había echado de menos nadie en estos 40 años y a mi nadie, porque a penas me he ido.

CH: ¿Qué vamos a ver en este monólogo nuevo?

L.P: Es un monólogo que yo te diría el más divertido que he hecho hasta ahora. Habla de que nadie está contento con lo que le ha tocado, ni con su aspecto... esas pequeñas miserias cotidianas, esas amarguras del día a día que tenemos que atravesar, pues reírnos de ellas y demostrar que riéndonos de ellas las desactivamos. La conclusión a la que se llega al final es que solo el humor hace la vida aceptable.

CH: ¿De qué has tenido que aprender a reírte?

L.P: De todo y me gusta reírme de todo lo absurdo, sin sentido y sin razón. Y creo que es de los que todos tenemos que aprender a reírnos, pero de las penas sobre todo.

CH: ¿Qué tal lo está recibiendo el público?

L.P: Muy bien, genial. Hemos hecho pruebas del espectáculo y fenomenal, porque sucede una cosa: yo escribo el espectáculo pero no ves la respuesta del público hasta que lo haces en el escenario.

CH: ¿Algún miedo?

L.P: Miedo los primeros día sí, pero luego veo como funciona y cuando veo que está rodado yo ya voy tranquilo.

CH: Hablamos de que el humor hace bien a todo el mundo, pero parece que estamos en un momento en el que hay que ir con pinzas. ¿Cómo vivís los humoristas esta situación?

L.P: Pues mira es curioso, si es verdad que atravesamos una época en la que parece que todo sienta mal. Está la gente más sensible que el glande de Stendhal, porque hubo una época en la que no se podía hablar de nada, hace 40 años, después se pudo hablar de todo, y ahora estamos en una época en la que parece que se puede hablar de todo pero en realidad no se puede hablar de nada. Y yo creo que no estamos en la mejor de esas tres.

CH: ¿Te autocensuras?

L.P: En mi caso ten en cuenta que no soy un humorista polémico, mi apuesta es otra que pasa por la belleza. Ahroa que está de moda todo lo feo y roto pues lo cuidado parece sorprendente, y por ahí va lo sorprendente. Intentó ofrecer calidad y mi humor no es una crítica a la sociedad, que hay gente que lo hace muy bien, pero yo voy por otro camino y no me encuentro tantas supersensibilidades. Pero estoy de acuerdo que el humor no puede ser inofensivo, siempre tiene que ofender, pero la ofensa ha de ser justa, no puede ser gratis. Hay que ofender al que lo pide a gritos.

CH: ¿Hace falta más humor?

L.P: Tenemos grandes humoristas, pero siempre hace falta humor en la vida. La gente debería poner humor en su vida y el humor siempre estará presente. Solo el humor hace la vida soportable.

CH: Gracias.