12 de agosto de 2020
6 de agosto de 2009

La casa ibicenca

La casa ibicenca
EP.

La isla de Ibiza se encuentra en un lugar clave del mar Mediterráneo occidental, puesto que es una encrucijada de las principales rutas marítimas. Por este motivo, desde los tiempos más remotos ha significado un lugar de referencia para los diferentes pueblos del Mediterráneo, por razones económicas y militares. A pesar de ello, la isla empezó a ser conocida en los años setenta por el movimiento "hippie" que le otorgó la condición de paraíso contracultural y más tarde, por la belleza de sus casas blancas que proporcionaban un panorama único.

Las construcciones populares de Ibiza forman parte del importante abanico arquitectónico español. La casa ibicenca de carácter urbano es la edificación más importante de la llamada también "isla pitiusa". En los últimos años, esta casa ha sufrido un gran deterioro llegando en ocasiones incluso a su desaparición.

La casa ibicenca es una construcción compacta formada por dos o tres plantas. En ella se encuentran las habitaciones que, a veces, son utilizadas como desvanes. Esta construcción no suele tener patio, pero existen excepciones. Además, está provista de un amplio balcón rodeado por balaustradas de madera, aunque en la actualidad este material ha sido sustituido por el metal. Por otra parte, la arquitectura clásica de Ibiza puede aparecer con dos tipos de fachadas: planas o con huecos. Por su parte, las puertas suelen ser adinteladas, pero también se pueden hallar aquellas que tienen arcos de medio punto.

Ibiza también cuenta con otro tipo de arquitectura popular: la casa urbana. Se trata de un tipo de construcción que se levanta sobre grandes terrenos, destinado a la agricultura. Esta vivienda consta de una sola planta. Sus habitáculos más importantes son los dormitorios, que suelen poseer huecos de pequeños tamaños y la cocina en cuyo lados se sitúan la bodega y el horno para cocer el pan. Además de estas dos piezas de la casa existe una sala que sirve de paso para la gente que vive en ella. Su estructura interna está formada por dormitorios, almacenes, desvanes, secaderos, corrales, establos, salas y patios.

La casa ibicenca tiene una gran similitud con la vivienda típica de Almería. Ambas se caracterizan por su sencillez constructiva. Sus muros, cuyo grosor oscila entre los cuarenta y setenta centímetros, son de mampostería, es decir están formados por piedras de formas desiguales y unidos mediante argamasa. Además, el material de construcción por excelencia es el barro revocado en blanco o muros de doble pared rellenos de escombro. En la parte superior de la casa se ubica la cubierta que presenta una ligera inclinación permitiendo el desagüe del agua de la lluvia. Este proceso se lleva a cabo gracias a unas gárgolas de teja colocadas en el muro que permiten expulsar el agua al exterior. Además, la casa ibicenca, al igual que la almeriense, se cubre mediante terraza terminada en una capa de tierra arcillosa.

El material básico por excelencia para la construcción de las edificaciones populares de Ibiza es la piedra calcárea. Su gran resistencia, su peso reducido y su facilidad para ser cortada son las características principales por la que ha sido elegida para la fabricación de este tipo de casa.

Arquitectura popular ibicenca en la actualidad

La casa ibicenca representa la máxima expresión de la sencillez, sin apenas elementos decorativos. Sus rasgos distintivos son sus anchos muros apenas trabajados, sus hornos semicirculares adosados a la casa y sus paredes encaladas.

En la actualidad es difícil encontrar en Ibiza este tipo de construcción en un buen estado. Las nuevas necesidades de sus habitantes y su traslado desde el campo hasta el núcleo urbano son los motivos por los que su gente decidió abandonar este tipo de casa para incorporarse a la vida de la ciudad.

Pero todavía se pueden encontrar algunas casas ibicencas que han sido reconvertidas en casas rurales. Entre ellas hay que citar Can Lluc (Carretera de San Inés km. 2, San Rafael), una finca anterior al siglo XIX que desprende toda la belleza de la Ibiza rural y que es un magnífico ejemplo de la tradicional arquitectura blanca de la isla. Se trata de una hermosa casa ibicenca o payesa, cuya planta se dividía en porchada, porches o estancias comunes y varias habitaciones para la familia y la zona de despensa o cuarto de matanza. Alrededor de la casa se encontraban los corrales: a poniente para las ovejas y los cerdos; a levante el corral de la mula y la casa de las algarrobas, y al sur la casa de los carros y aperos.

Restaurada durante el año 2003, destaca por sus techos de madera y sus robustas paredes de piedras, alma de la arquitectura popular en un espacio con tradiciones antiguas y criterios contemporáneos.