23 de enero de 2020
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    Temblores estelares permiten precisar la edad de la Vía Láctea

    Temblores estelares permiten precisar la edad de la Vía Láctea
    Impresión artística de los discos de la Vía Láctea - NASA/JPL CALTECH/R.HURT/SSC

       MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

       Los temblores de estrellas registrados por el telescopio espacial Kepler de la NASA han ayudado a responder un antiguo rompecabezas sobre la edad del "disco grueso" de la Vía Láctea.

       En un artículo publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, un equipo de 38 científicos dirigidos por investigadores del Centro de Excelencia ARC de Australia ASTRO-3-D (All Sky Astrophysics in Three Dimensions) utiliza datos de la ya desaparecida misión para calcular que el disco tiene aproximadamente 10.000 millones de años.

       "Este hallazgo aclara un misterio", dice el autor principal, el Dr. Sanjib Sharma de ASTRO-3-D y la Universidad de Sydney en Australia.

       "Los datos anteriores sobre la distribución de edad de las estrellas en el disco no estaban de acuerdo con los modelos construidos para describirlo, pero nadie sabía dónde estaba el error: en los datos o los modelos. Ahora estamos bastante seguros de haber encontrado eso."

       La Vía Láctea, como muchas otras galaxias espirales, consta de dos estructuras en forma de disco, conocidas como gruesa y delgada. El disco grueso contiene solo alrededor del 20 por ciento de las estrellas totales de la galaxia y, según su composición y hinchazón vertical, se cree que es el más viejo del par.

       Para saber cuánto tiempo más, Sharma y sus colegas utilizaron un método conocido como asteroseismología, una forma de identificar las estructuras internas de las estrellas mediante la medición de sus oscilaciones de los temblores de estrellas.

       "Los terremotos generan ondas de sonido dentro de las estrellas que los hacen sonar o vibrar", explica el profesor asociado coautor Dennis Stello de ASTRO-3-D y la Universidad de Nueva Gales del Sur.

       "Las frecuencias producidas nos dicen cosas sobre las propiedades internas de las estrellas, incluida su edad. Es un poco como identificar un violín como un Stradivarius al escuchar el sonido que produce".

       Esta datación por edad permite a los investigadores mirar atrás en el tiempo y discernir el período en la historia del Universo cuando se formó la Vía Láctea, una práctica conocida como arqueología galáctica.

       No es que los investigadores realmente escuchen el sonido generado por los temblores de estrellas. En cambio, buscan cómo se refleja el movimiento interno en los cambios de brillo.

       "Las estrellas son solo instrumentos esféricos llenos de gas", dice Sharma, "pero sus vibraciones son pequeñas, por lo que debemos mirar con mucho cuidado".

       "Las exquisitas mediciones de brillo realizadas por Kepler fueron ideales para eso. El telescopio era tan sensible que habría sido capaz de detectar la atenuación de los faros de un automóvil cuando una pulga lo atravesaba".

       Los datos entregados por el telescopio durante los cuatro años posteriores a su lanzamiento en 2009 presentaron un problema para los astrónomos. La información sugirió que había más estrellas más jóvenes en el disco grueso de lo que los modelos predijeron.

       La pregunta que confrontaron los científicos fue cruda: ¿los modelos estaban equivocados o los datos estaban incompletos? Sin embargo, en 2013, Kepler se averió y la NASA lo reprogramó para continuar trabajando en una capacidad reducida, un período que se conoció como la misión K2. El proyecto consistió en observar muchas partes diferentes del cielo durante 80 días a la vez.

       El primer tramo de estos datos representó una nueva fuente para Sharma y sus colegas de la Universidad Macquarie, la Universidad Nacional de Australia, la Universidad de Nueva Gales del Sur y la Universidad de Australia Occidental. A ellos se unieron en su análisis otros de instituciones en los Estados Unidos, Alemania, Austria, Italia, Dinamarca, Eslovenia y Suecia.

       Un nuevo análisis espectroscópico reveló que la composición química incorporada en los modelos existentes para estrellas en el disco grueso era incorrecta, lo que afectó la predicción de sus edades. Teniendo esto en cuenta, los investigadores descubrieron que los datos asteroseísmicos observados ahora caen en "excelente acuerdo" con las predicciones del modelo.

       Los resultados proporcionan una fuerte verificación indirecta del poder analítico de la asteroseismología para estimar las edades, dice el profesor Stello.

       Agregó que los datos adicionales aún por analizar de K2, combinados con la nueva información recopilada por el Satélite de Estudio de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA, dará como resultado estimaciones precisas para las edades de aún más estrellas dentro del disco y esto nos ayudará a desentrañar el Historia de la formación de la Vía Láctea.

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