6 de agosto de 2020
20 de octubre de 2008

Cultura.-Un estudio basado en la Cova de Bolomor demuestra que los neandertales comían tortugas hace más de 120.000 años

VALENCIA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un estudio publicado en el número 35 del 'Journal of Archaeological Science' demuestra que en el nivel IV de la Cueva del Bolomor --ubicada en La Valldigna, en la comarca valenciana de la Safor-- enmarcado en el Pleistoceno Medio final existen claras evidencias de utilización de las tortugas para consumo humano por parte de los neandertales. La investigación y el artículo es obra de Ruth Blasco, colaboradora del Área de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona y del Instituto Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social (Iphes), informaron hoy fuentes de esta entidad en un comunicado.

La obtención y el consumo de presas pequeñas en cronologías anteriores al Pleistoceno superior final --hace 30.000 años-- es uno de los temas más debatidos actualmente. La mayoría de la comunidad científica afirma que el aprovechamiento sistemático de los recursos que ofrecen los animales de tallas muy pequeñas queda restringido al paleolítico superior y por lo tanto, a las estrategias de subsistencias vinculadas al Homo sapiens.

De hecho, algunos autores consideran que la captura sistemática de pequeñas presas está más relacionada con la recolección que con la caza y, por esto, la tecnología necesaria para su aprovisionamiento --trampas y otros ingenios-- debe ser más compleja y sofisticada, explicaron las mismas fuentes.

Antes de este hallazgo de Bolomor, se sabía de la existencia de algunos yacimientos de cronologías Plio-Pleistoceno, como el Bed I de Olduvai, en África, en el cual se ha sugerido el aprovechamiento ocasional de erizos. La propia Ruth Blasco explica que la utilización de lepóridos ha sido registrada en varios yacimientos del Pleistoceno final pero apenas hay evidencias del consumo de tortugas en Europa.

Aun así, agrega, en el nivel IV de la Cova del Bolomor "se han podido documentar perfectamente marcas de corte en los huesos de las extremidades y en la cara ventral de los caparazones de tortugas, así como la presencia de cremación en la pechina y en el esqueleto, elementos diagnósticos de una fisuración antrópica en el caparazón y en el plastrón (la parte inferior del caparazón) y mordiscos humanos en los huesos de las extremidades".

Todo esto se ha podido conocer a partir del registro de 'Testudo hermanni' --una tortuga mediterránea-- recuperado en el nivel IV de la cueva valenciana, que ha permitido "observar patrones dentro de la secuencia antrópica de aprovechamiento de estas pequeñas presas y ha ayudado a aportar datos sobre los procesos de carnicería y consumo de tortugas en los momentos finales del Pleistoceno medio", remarcó la especialista.

DESCUBRIMIENTOS

La Cova del Bolomor, además de haber revelado fósiles humanos, ha proporcionado importantes descubrimientos relacionados con el descubrimiento y uso del fuego. El yacimiento aporta una amplia secuencia de aproximadamente 250.000 años de niveles con y sin fuego y documenta las evidencias más antiguas de estructuras antrópicas de combustión de la Península Ibérica y por lo tanto del sur de Europa.

El trabajo de Blasco ha sido escogido mejor artículo de la rama de Ciencias por Elsevier's Flash --un servicio de noticias que tiene como finalidad difundir las novedades científicas más relevantes-- y ha sido incluido en la lista de noticias dirigidas a grupos selectas de búsqueda en Medicina, Ciencia y Tecnología a nivel mundial.